¿A qué le tiras mexicano?
15ª Parte
En Brasil el proceso contra Lula Da Silva –ex presidente de la República- es el tema de mayor relevancia en el país y uno de los de mayor interés para la Región. El asunto tiene varios meses y últimamente se vinculó –seguramente sin buscarlo- con temas del Día internacional de la Mujer, dado que la presidenta del Supremo Tribunal Federal (STF), ministra Carmen Lúcia, dijo que no va a someterse a la presión para “pautar” una acción que lleve a la revisión de la prisión, tras la condena en segunda instancia.
Esto ocurre al participar en un debate sobre la cuestión de género en la Justicia de Brasil, patrocinado por el diario Folha de S. Paulo, en Sao Paulo, en donde la ministra celebró las conquistas de las mujeres en las últimas décadas en Brasil, pero que aún queda mucho por hacer –subrayó-.
Carmen Lúcia -la segunda mujer en llegar al STF (2006) hizo remembranza de varios casos donde tuvo su competencia cuestionada a priori, sólo por su condición de mujer, como “cuando prestó concurso para procuradora del Estado de Minas Gerais, en 1982”. Consideró, que los evaluadores de la banca tenían preferencia por procuradores varones. Ese tipo de apremio aún sobrevive dentro del Poder Judicial nacional –señaló- camuflado bajo formas más o menos sutiles. En ese contexto la presidenta del Supremo Tribunal Federal (STF), ministra Carmen Lúcia, declaró que no se somete a la presión, para poner en votación las acciones que pueden llevar a la Corte a reevaluar el entendimiento de la ejecución provisional de la pena, después de la segunda instancia: “…simplemente no me someto a la presión”, de políticos para poner en pauta el tema, en el plenario del STF.
La declaración se hizo un día después de aceptar una petición de audiencia con Sepúlveda Pertence, abogado del ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, misma que se había hecho semanas atrás. Por su parte el Partido del Trabajo (PT) que postula a Lula, afirmó que “No aceptaremos mansamente” (Gleisi) la detención de nuestro candidato. Hay la posibilidad, entretanto, de un nuevo juicio que pueda revisar la jurisprudencia del tribunal, que permite la detención tras condena en 2ª instancia, si bien la última decisión es reciente finales de 2016.
Recuérdese que la justicia acusa a Lula de recibir un apartamento en la playa, como soborno de la constructora OAS, a cambio de beneficiar a la empresa con contratos de Petrobras. “Si cometí un crimen que me lo presenten, y si me lo presentan, desisto de la candidatura”, insistió Lula durante un mitin, en el que se repitieron las consignas de “Lula presidente” y “Elección sin Lula es fraude”. Se busca que pueda dar comienzo a la campaña presidencial (octubre), en la que es favorito en los sondeos.
“La decisión hasta la respeto –espetó- lo que no acepto es la mentira por la que ellos tomaron la decisión. Saben que no cometí el crimen. Estoy condenado otra vez por un apartamento que no tengo, que no es mío. Si me condenan, que me den por lo menos el apartamento. Que me den una escritura”, insistió. Pidió a sus correligionarios: “Quiero que no bajen la cabeza. Nada de decir pobre Lula. Levanten la cabeza”, dijo el ex presidente (2003-2010), convencido de que la izquierda se unificará y “vamos a volver, no sólo a gobernar, sino a cuidar del pueblo brasileño como se merece”. “Sólo me van a sacar de la lucha cuando muera”. En el mitin estuvo, entre otros, el líder del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo, Guillherme Boulos, quien convocó a los partidarios de izquierda, a tomar las calles.
En San Pablo, unas 10.000 personas, muchas ataviadas de rojo y llevando pancartas, se convocaron en la Plaza de la República -corazón de la capital económica de América Latina- para apoyar al legendario dirigente de la izquierda, que gobernó Brasil (2003 a 2010). “Ni condena, ni detención”, se leía en las banderolas que descollaban en la “marea roja”. “Salimos a la calle porque defendemos a Lula con uñas y dientes y porque lo consideramos el mejor presidente de Brasil”, precisó Albingo Barzi, uno de los jóvenes en la manifestación. Estas expresiones de apoyo a Lula se multiplicaron por todo el territorio de Brasil, con consignas similares.
Entretanto y tras 10 horas de sesión, los tres jueces que integran la octava sala del Tribunal Regional Federal, de la 4ª Región de la ciudad de Porto Alegre, decidieron elevar la pena de nueve años y medio de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero -de julio pasado contra el ex mandatario en 1ª instancia- a doce años, en el marco de la operación Lava Jato. (Continuará)
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