Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

¿A qué le tiras mexicano?


 

16ª Parte                                               

“Hay prueba, encima de lo razonable, de que Lula fue uno de los articuladores, si no el principal, de la trama de corrupción” que operó en la estatal Petrobras, afirmó el juez Joao Pedro Gebran Neto, instructor del caso, durante la lectura de su voto. En general los jueces tuvieron un acento rudo contra el líder del Partido de los Trabajadores (PT) usando expresiones destructoras que barrieron los argumentos de su defensa al considerar que las “violaciones” fueron “gravísimas”. “Lula fue beneficiario personal y directo de los sobornos puestos a disposición del PT”, aseguró el juez Leandro Paulsen. La defensa solicitará precisiones o aclarará dudas (recurso de declaración). Pero la sentencia no puede revertirse. Los abogados defensores de Lula denunciaron las irregularidades del proceso, en el Comité de Derechos Humanos de la ONU. La decisión al respecto se prevé será emitida para el mes que corre (marzo) del 2018.
 Si los recursos de 2ª instancia se perdieran y la reacción de la Comisión de Derechos Humanos (ONU) se retrasase, los abogados de Lula tienen un recurso especial, ante el Supremo Tribunal de Justicia (STJ -instancia previa al Supremo Tribunal Federal-) consistente en 15 días para ofrecer un recurso especial, en el que se pida discutir el mérito de la acción o su nulidad. No prevé discutir hechos nuevamente. Posteriormente, ante el Supremo Tribunal Federal (STF-Corte Suprema): la defensa cuenta con otros 15 días para cuestionar la condena o pedir la nulidad del proceso, también con un recurso extraordinario. La aceptación del pedido de nulidad en esta instancia, obligaría a realizar un nuevo juicio de primera instancia.  
 La prisión podría dictarse al agotarse todos los recursos de 2ª instancia. De encararla, Lula podría gestionar un habeas corpus ante el STJ y recurrir ante el Supremo Tribunal Federal STF. Conforme al marco jurídico brasileño, la condena en 2ª instancia lo inhabilita electoralmente (ley de “Ficha Limpia”). Pero podría iniciar la campaña gracias a una medida cautelar del Tribunal Supremo Electoral (TSE).
El plazo para inscribir candidaturas parte del 20 de julio al 15 de agosto. Si la candidatura fuese contradicha, el Partido de los Trabajadores (PT) puede proponer a quien ocupe el lugar de Lula, hasta el 17 de septiembre, veinte días antes de la 1ª vuelta del 7 de octubre. Si continúa en la lucha y gana, su toma del cargo estará en manos de la evolución judicial del caso y los recursos legales que sostengan su candidatura. Aún, si sale victorioso en las elecciones de octubre, Lula deberá obtener el beneplácito de la Justicia Electoral, a mediados de diciembre, para asumir la presidencia. Su elección podría ser impugnada, por lo que asumiría el Gobierno su eventual vice presidente. Si su victoria no fuera invalidada, el proceso podría “congelarse” hasta concluir su gestión. Constitucionalmente en Brasil un presidente no puede responder por crímenes previos al ejecución de sus funciones.
 
Conforme avanzan los tiempos, más se precisa que el Poder Judicial y el protagonismo del juez de 1ª instancia, Sergio Moro, muestran artimañas de la Justicia, para echar a pique la candidatura del dirigente con mayor intención de voto. La causa –como la lleva la justicia brasileña- vulnera varios de los principios del debido proceso: no se respeta el derecho del acusado a una defensa amplia e irrestricta, se usan pruebas ilícitas, hay un bombardeo mediático con fake news, para manchar la imagen de un “acusado” cuyas pruebas en su contra, no son ciertas ni evidentes.
 las encuestas sugieren que el líder del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) gana apoyo en los últimos meses y encabeza la competición para elecciones presidenciales de octubre. La firma Datafolha da en diciembre a Lula 36% de intenciones de voto, escoltado por el ultraderechista Jair Bolsonaro, con 18%.
 El ex presidente seguirá libre hasta que se juzguen los recursos presentados por su defensa al tribunal de apelaciones, pudiendo recurrir a instancias superiores de justicia, en nuevos intentos por revertir la condena. Analistas consideran que el apoyo a Lula no caerá tras la sentencia. Los jueces de Porto Alegre resolvieron que las pruebas en su contra son “absolutamente verosímiles” y “resistieron las críticas”, como expresó uno de ellos.
La perspectiva es incierta. La marcha de Lula a la Presidencia es cada vez más turbia. Todos los “demonios” se confabulan para ponerle rocas en el camino a quien fue capaz de elevar a 30 millones de brasileños por encima del umbral de la pobreza, sumándose a la economía de mercado. Solo su fortaleza física y espiritual (73 años) junto a un pueblo que le sigue porque le conoce y con él cambio la imagen de un Brasil con un alto nivel de pobreza, a niveles de vida de los más prominentes en la Región, le permite continuar incansable su empeño por seguir impulsando el bienestar de su pueblo. (Continuará)
Correo electrónico: [email protected]     

 

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más