El PRI gobernó 72 años de manera consecutiva con el mismo sistema. Por salud política dejó que el PAN lo hiciera 12 años, lapso en que los mexicanos no percibimos ninguna diferencia entre uno y el otro porque fue más de lo mismo. El PRI ha retomado el poder y con ello se aleja la esperanza de que las cosas cambien para bien de los mexicanos.
Ayotzinapa y sus 43 normalistas desaparecidos saca a la luz pública toda la pus que guarda en sus entrañas el sistema priista que ha gobernado al país durante ocho décadas: corrupción, marginación, represión, pobreza extrema, desempleo e impunidad no son males recientes. Son producto y consecuencia de una fallida conducción de los destinos de la nación.
Lo de Ayotzinapa es parte de una secuencia funesta de hechos sucedidos durante los gobiernos priistas: Tlatelolco en 1968, Chilpancingo en 1960, Aguas Blancas en 1995, Acteal en 1997, Salvador Atenco en el 2006, Tlatlaya en el 2014. En todos estos sucesos se han visto involucradas fuerzas oficiales y en todos se ha utilizado el método de desaparecer a las víctimas. Vemos pues que la práctica de borrar las evidencias de la represión no es casual ni atribuible a gobiernos de colores distintos al tricolor, sino que es copia de una práctica cotidiana que se ha enraizado en el sistema gobernante. A todo esto había que sumarle los asesinatos de Colosio y de Francisco Ruiz Massieu, calificados por la sociedad como crimines de estado que hasta la fecha no ha sido posible castigar a los autores intelectuales, aunque para la opinión pública éstos tienen nombre y apellidos.
El que los gobiernos estatales y municipales estén infiltrados por el narco no es culpa de estos mismos, porque son copia interpretativa del sistema corrupto que nos gobierna desde hace más de 80 años. Los vicios, la corrupción, la impunidad y la represión no son males nuevos, ni son atribuibles a otros partidos. Fueron encubados y alimentados durante más de 80 años por el PRI y son parte del sistema gobernante. Por eso el pueblo a quien le reclama es al gobierno federal y a quien hoy lo representa. Se demuestra también que las instituciones electorales han fallado al no investigar los antecedentes y nexos de los candidatos ofertados por los partidos políticos. Todo es parte de una maraña de complicidades amparados por las estructuras de poder del sistema político imperante.
En Tabasco la situación de pobreza que prevalece no ha sido ni engendrada ni parida por la izquierda que hoy gobierna. Es consecuencia de los gobiernos priistas antecesores. Que no se den baños de salud pretendiendo engañar a un pueblo que tiene memoria y que sabe perfectamente quienes han sido los autores de todos sus males.
Mientras siga el mismo sistema gobernando al país, prevalecerán los mismos males y sus consecuencias. No hay de otra.
*Presidente de la Asociación de Abogados Progresistas de Tabasco, A. C. *proabogados @ Hotmail. Com.
¿DE QUIEN ES LA CULPA?
Ayotzinapa es el resumen de un sistema político que ya no es funcional para el país y los mexicanos; pero que se empecinan en darle vigencia, quizá porque suponen que constituye la única alternativa que conocen para retener el poder.