El reto del Peje
En el debate a realizarse el próximo domingo 22 de abril, es obligación de Andrés Manuel López Obrador, reducir la fuerza de su carácter a cero, dejar que aparezca la serenidad y se enfrente con actitud solemne al desafío de debatir con tres fantasmagóricos políticos y una dama con cara de monja pero con intereses endiabladamente contrarios, misma que una y otra vez le ha lanzado mortales mensajes de odio. Se puede adelantar que los adversarios de AMLO ya tienen preparadas las “encuestas” en las que dirán que otros ganaron el debate. Parte de la propaganda.
De acuerdo a la temática aprobada por el Instituto Nacional Electoral (INE) y representantes de partidos políticos, los asuntos a discutirse son seguridad pública y violencia, combate a la corrupción, impunidad, democracia, pluralismo y grupos en situación de vulnerabilidad, distribuidos en tres segmentos.
Habrá tela de donde cortar en materia de seguridad, corrupción, democracia e impunidad, en el cual seguramente están en desventaja los tres caballeros y la única dama que públicamente y por separado descalifican al candidato de Morena.
Será que la más reciente encuesta publicada por Diario Reforma, que indica que AMLO subió de 42 a 48% en la intención del voto, contra un 26 por ciento de Ricardo Anaya, 18% de Meade, 5% de Maguita Zavala (Maguita porque dice que conoce la fórmula para derrotar al tepetiteco) y el Bronco Rodríguez que luego del regalo del Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal (TEPJF), se encapsuló en un 3%.
Previo al ejercicio democrático, la guerra sucia en todos los medios contra el puntero de las encuestas no se detiene, incluso, los mismos candidatos se han sumado en una campaña mediática de agravios, señalamientos tendenciosos y calumnias, pero que lejos de detener la espiral ascendente, impulsan al candidato de Morena.
Al menos esa fue la tendencia marcada de la última encuesta publicada por Diario Reforma, la cual demostró que de marzo a abril subió un seis por ciento en la intención del voto, al pasar de 42 a 48%; Ricardo Anaya descendió de 29 a 26 puntos, y José Antonio Meade, igual bajó de 25 a 18 puntos. Ni para donde hacerse.
Sin embargo, es importante que López Obrador mantenga la cabeza fría y el corazón caliente. Que no quiera parecer ni león, ni tigre, ni oso, ni oveja, ni lobo. Pero si un señorón con capacidad de tratar con manos de seda a los rufianes que tendrá enfrente; porque de lo que se trata es de gobernar el país. El debate es un trámite, porque el voto está afuera.