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La Verdad del Sureste

EL S-11 Y EL NEGOCIO DE LA MUERTE


En los primeros días del mes de marzo de 2015, Physicians for Social Responsibility (PSR), prestigiosa ONG con sede en Washington DC, publicó un estudio clave. Ese estudio demuestra que el balance sobre las pérdidas de vidas humanas de más de una década de «guerra contra el terrorismo», desde los autoatentados del 11 de septiembre de 2001  a las ruinosas Torres Gemelas de Nueva York, se eleva como mínimo a 1.3 millones de muertos. Según esta ONG, ese conteo podría alcanzar incluso los 2 millones.
    Escribí “autoatentado” porque cada día son más las pruebas de que fueron las autoridades gubernamentales mismas de los EU quienes derribaron esas torrecillas, y “ruinosas Torres Gemelas”, porque ya se tiene demostrado que la administración Bush había autorizado, un año antes del choque de los aviones al World Trade Center (WTC), la demolición de tales torres por estar en ruinas y para poner en práctica una construcción multimillonaria en esos terrenos.
    Modificaron el plan para hacer gigantesco negocio y explotar el espíritu belicoso y patriotero de los magnates dueños de las empresas gringas.
    El financiar 13 guerras y armar a todo bandido que pague, para asesinar a más de 2 millones de personas, es el negocio que éticamente admiten y elogian los gobiernos estadounidenses. Este es el resultado del ánimo de venganza y barbarie que inspira a los gobernantes de EU a los que les interesa sobremanera el negocio de la guerra y las armas, sin importarles un bledo las centenas de miles de muertos que dejan como estela sus invasiones y guerras.
    Hay estudios que muestran que en las Torres Gemelas del WTC aquel 11-S-2001 no había arriba de 120 personas, los cuales eran vigilantes o veladores, puesto que a la hora de que el primer avión se impactó contra la Torre Sur, aún no se iniciaban las labores. Y las guerras de venganza que EU a arrancado y financiado a partir de allí, suman más de 1 millón 300 mil muertos.
    Hay pruebas, abrumadoras que comprueban que la “guerra contra el terrorismo” del gobierno asesino de EU es un pretexto para fortalecer la economía del imperio vía el negocio de las armas y sus negocios sufragáneos. Una es la sociedad financiera que ya está comprobada entre George Bush y Osama Bin Laden; muestra viviente de tal consorcio es el Aeropuerto Houston Gulf Airport, que estuvo situado en League City, Texas, que operaron desde 1967, hasta la sospechosa muerte de Salem Bin Laden (hermano mayor de Osama Bin Laden) –bombazo en un accidente aéreo-.
    Luego de que se puso en marcha el proyecto de inventar los ataques terroristas contra EU, y la remisión de Osama Bin Laden con dinero del consorcio de la guerra de EU a financiar las 13 guerras, para mantener oculta la relación, se cerró el Houston Gulf Airport (antes denominado Spaceland Airport) y la tierra del aeropuerto fue vendida y se convirtió en una serie de casas a lo largo de Texas State Highway 96 (el grupo de casas son parte de una comunidad de 2,000 casas llamada Toscano Lagos). Sus datos de aviación del aeropuerto fueron: (IATA: SPX, ICAO: KSPX, FAA LID: SPX) y (FAA code SPX) y (IATA code SPX).
    La otra relación de Bin Laden y el asesino mayor George Bush -que ahora intenta imponer en la Casa Blanca a otro de sus hijos (el defraudador electoral de Florida, Jeb)- es la empresa petrolera Arbusto Energy o Arbusto Oil, fundada en 1979 en Midland, Texas, donde estuvo asociado con Bin Laden. Además de que recibió millonarias inversiones de dólares para tal empresa –dinero del grupo Saudi Binladin Group, que después del escándalo de S-11 pasó a ser parte de los intereses de Khalid bin Mahfouz (otro lavador de dinero al servicio de la CIA)-.
    No olvide que George Bush (El viejo sarnoso le apodan), fue Gobernador de Texas cuando se asoció con los Bin Laden –Salem y Osama-. Luego pasó a ser Director General de la CIA (sabotajes, asesinatos, operaciones encubiertas, operaciones desestabilizadoras, corrupción agigantada y galopante) precisamente cuando Bin Laden, se enganchó –siguiendo sus instrucciones- a los grupos de Al Qaeda y Talibán. Para después ser Vicepresidente de los EU, cuando se potenciaron las guerras de Irán-Irak y asuntos como el Irán Contras–a ambos bandos les vendía armas no convencionales, de alto poder, aviones artillados, helicópteros con ojivas y hasta cohetes nucleares el bandido asesino de George Bush). Para al final ocupar la Presidencia y estrellar los aviones en las torres Gemelas como inmejorable pretexto para seguir la venta de armas y reactivar la economía de guerra.
    Luego el Clan Bush impuso al hijo –el otro George, quien había purgado condena social por adicción a la cocaína en Texas-, y ahora viene por la Presidencia de nuevo. Quizá ya no usará a los Bin Laden como pretexto; pero cada vez que esos criminales ocupan la Presidencia del imperio decadente, a los mexicanos NOS VA MUY MAL, aunque sus socios vende patrias y traidores neoliberales en el país, se desgañoten elogiando las buenas relaciones y la “gran ayuda” que el gobierno de criminales gringos les  dan a ellos.
    Insisto: para México y los mexicanos de a pie, es preferible de candidato republicano Donald Trump que otro hijo de la casta maldita y asesina de los Bush. Para los politicastros neoliberales, enemigos de la mayoría del pueblo mexicano, a quienes sólo les importan sus negocios e intereses, los Bush son sus predilectos, aunque, probada y reiteradamente mantengan y manipulen las putrefactas relaciones con el conglomerado militar y con aquellos a quienes de dientes para afuera apodan “terroristas”.  

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