SOBRE EL FIN DEL PODER II
Como si se hubiesen súbitamente dado cuenta de que la política es algo tan serio y tan importante y que por tales razones no se debe dejar en manos de los políticos, a nivel mundial, el perfil de los “políticos” que van siendo catapultados por los votos mayoritarios al poder, no son políticos; varios de ellos son cómicos o imitadores de payasos.
En Italia gana un “político” llamado Beppe Grillo, (Guiseppe Piero Grillo), líder del Movimiento Cinco Estrellas (Movimento 5 Stelle), un cómico o comediante genovés que en poco tiempo ubicó como el segundo partido político más votado a su Movimiento –ya para 2013 ganó el 26% de la Cámara de Diputados-; en Guatemala, otro cómico o comediante ganó el 25 de octubre la elección presidencial con 67% de los votos, Jimmy Morales (James Ernesto Morales Cabrera, Frente de Convergencia Nacional) (FCN). La política es algo muy serio como para dejársela a los políticos, dijo Beppe Grillo. Mario Aníbal Ferreiro, otro cómico, comediante presentador televisivo, se alzó con el triunfo a la Intendencia (Alcaldía) de la capital de Paraguay (Asunción), postulado por el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) y otros seis partidos, Aníbal Ferreiro venció por 51.19% de los votos contra 40.43% de su más cercano seguidor (Samaniego).
Y en el país, si usted saca un superficial recuento de todas las caballadas que ha dicho y hecho peña, se dará cuenta de que, sin haberse desempeñado como cómico o ser un cómico, comediante o payaso, dice tantas cosas cómicas o payasadas que pareciera que esa regla universal de catapultar a no políticos o payasos al más alto mando de un país, se cumplió en México en 2012.
A sus “reformas estructurales”, Peña suma una larga lista de “reformas virtuales” a la geografía nacional y a la división territorial que establece la Constitución Política del país en su artículo 43 (Artículo 43. Las partes integrantes de la Federación son los Estados de Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Coahuila de Zaragoza, Colima, Chiapas, Chihuahua, Durango, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, México, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán, Zacatecas y el Distrito Federal).
Si usted fuese un extranjero que quisiera hacerse un mapa de la República Mexicana en base a los dichos y discursos de Peña o fuese un maestro del SNTE o de la CNTE que impartiese geografía en una escuela primaria siguiendo los discursos de Peña, su mapa sería verdaderamente un desastre. No cabe duda de que los mapas mentales reflejan la geografía cerebral del que los elabora –por encima de lo que afirme el gran difusor de la idea del mapa mental, Tony Buzan, en su libro Use Your Head (1974).
Peña en sus discursos literalmente ha hecho una cartografía de sus conocimientos sobre la geografía de México.
Allí, en el mapa peñístico de la geografía nacional, el municipio Lagos de Moreno, de Jalisco se transformó en Estado y se re denomina Estado de Lago Moreno; la ciudad de León, Guanajuato, es el Estado de León; la capital del Estado de Veracruz, no es Xalapa Enríquez, sino Boca del Río; Iguala, Guerrero –donde era Presidente Municipal el amigo de Peña, José Luís Abarca- no es una ciudad sino el Estado de Iguala; Monterrey es un Estado de la región norte del país; Ojinaga, Chihuahua (situada a orillas del Rio Bravo), es Okinawa (Isla de Okinawa, en la región Kyushu, Japón); la ciudad de Tijuana, Baja California, es el Estado de Tijuana. Y así súmele hasta el infinito; es la reforma “estructural” de la geografía nacional y de la división territorial y política del país que ha realizado exitosamente virtualmente Peña. Es un ámbito donde no hay payasadas.
Y no sólo en ese tema, que parecieran errores inocentes. En donde usted le busque.
Nótese: no los considero errores; no los califico como equivocaciones; son lapsus deliberados siguiendo un programa de distracción o “cortinillas de humo” para ocultar tras las críticas mayoritarias a esos “errores” decisiones sumamente trascendentales que hieren en el corazón ya sea el patrimonio nacional o los intereses de la mayoría de la población.
Es tal el cúmulo de malas decisiones que se toman desde el gobierno de Peña y por Peña que es material y físicamente imposible que a Peña y a su gobierno le pueda ir bien y consecuentemente, es moral, ética e históricamente imposible que la mayoría de los mexicanos –el pueblo- quisiéramos atar nuestra suerte a la de Peña y su gobierno.
En el pueblo campea un deseo, en unos consciente y en otros inconsciente, de que la próxima administración federal caiga en las manos de un más sincero populista. Que haga añicos el neopopulismo neoliberal que han impuesto Fox, FeCal y Peña, que va exactamente en contra de los deseos mayoritarios.
Es tan paradójica la realidad política nacional, que los mejores promotores de Andrés Manuel López Obrador son los que dicen oponerse a él.