SUS AMOS: LA CÚPULA DE LA MAFIA
El Gregueriano: Meado y CAnaya nunca entenderán la frase: “Por el bien de todos, primero los pobres”.
En el mundo existen 2 clases de gremios mafiosos. Los que operan en la clandestinidad o al margen de la legalidad, y los que operan desde la legalidad encubiertos a plena luz del día. Aquellos son a los que se les culpa de todo; éstos, los que aprovechan el recubrimiento camuflado de la legalidad para perpetrar sus fechorías tan atroces –o más- como la de aquellos.
Mafia es una organización que utiliza su poder para defender sus intereses. Aunque nos hayamos acostumbrado a lo contrario –así nos lo hacen creer y nos lo repiten reiteradamente-, no es necesariamente una institución ilegal.
La mafia más influyente del planeta es el sistema financiero y su brazo operador es la banca. La sociedad está hecha para que usted y yo no podamos aspirar a un pasaje de avión o una casa si no tenemos cuenta con ella. Un personero de la mafia, como lo es el candidato bicolor Meado, por ejemplo, se atrevió a exigirle a AMLO que tenga “una cuenta de cheques”, para que deje de ser un “fantasma”, pues para Meado, no puede existir un ser humano que no esté amarrado o maniatado por la mafia financiera.
La banca no solo maneja el dinero del mundo, sino que, cuando pierde, los gobiernos giran recursos para rescatarla. Su alcance es tal que se han creado paraísos fiscales para que la gente guarde su dinero sin que le hagan muchas preguntas. Todavía hoy, los 119 millones de mexicanos que somos, estamos pagando a los “banqueros” el mega fraude del FOBAPROA –Meade lo diseñó junto con su padre-.
Usted deposita su dinero en los bancos y por “administrárselo” le cobran “comisiones”; con su mismo dinero juntado con el de millones de ahorradores, les dan préstamos o créditos a otros cuentahabientes, clientes o a usted mismo -acordados a tasas que rebasan los dos dígitos mensualmente-; y a usted le dan réditos de rendimiento miserables, que no rebasan los 3 puntos porcentuales anuales.
O sea, con su dinero hacen abultadas ganancias. Ese gremio si es verdaderamente una mafia: en el país operan 45 cárteles bancarios legalizados y protegidos por el gobierno y la ley. Son brazo ejecutor de la mafia legitima.
Meado y CAnaya andan tras las faldas de los banqueros. A ellos no les importa el bienestar de la mayoría, ni que más de 58 millones de mexicanos salgan de la pobreza, ni que más de 25 millones de mexicanos salgan de la miseria. Les preocupa que ellos, y sus socios, nacionales o extranjeros, sigan atesorando riquezas y depositándolas en bancos para que ellos saquen ganancias. El inmenso número de mexicanos, dicen Meado y CAnaya: ¡que se jodan!
El panorama de México, que Meado y CAnaya pintan, es, además de falso, abismalmente diferente al real. Meado y CAnaya viven en un mundo de mentiras color de vino y rosas –son multimillonarios y sus bienes son mal habidos-; el mundo que vive diariamente el mexicano, es muy diferente.
El mexicano, -no Meado, no CAnaya, no Peña, ni la multimillonaria mujer del borracho de FeCal, la Zavala- vive cada día: premuras económicas, que en miles de comunidades y millones de hogares llegan hasta la indigencia; zozobra cada hora, que en miles de comunidades y millones de hogares llega hasta peligro de sus vidas; ausencia no sólo de medicamentos sino hasta del alimento diario; falta de empleo y sin ingresos. Ese es el verdadero México que ha sido propiciado por PRI y PAN; ese es el verdadero México que ha creado y hecho crecer las políticas neoliberales que han implementado priistas y panistas obedeciendo al FMI, el BM o la OCDE. Ese es el México que ellos quieren ofertar y perpetuar.
CAnaya habla de negociaciones gringas como Blockbuster, Netflix, Amazon, DHL, Uber y cree que eso es hablar de economía y desarrollo. Dice que Kodak quebró y cree que no sirvió para, por décadas, dar multimillonarios ingresos a sus dueños.
Meado se cuelga de los genitales de la inversión extranjera como si esta no anduviese en el país desde hace 50 años -cada vez en mayor cantidad-, y como si nos hubiese sacado de la pobreza; hoy hay más inversión extranjera que hace 25 años y también mil veces más pobres en el país que hace 10 años-. Para este otro onagro, no importa el mercado interno, ni su fortalecimiento.
CAnaya y Meado, vienen a repetir y copiar fórmulas viejas y rebasadas que han probado ser un fracaso nacional y que aplicarlas sólo ha beneficiado a unos cuantos. Se han uncido al carro de la mafia financiera y para ellos trabajan.