THE MOST RIDICULOUS SUMMIT
Un ex alumno, -hoy catedrático con Maestría en Derecho-, me inquirió: “Maestro, ¿qué trae usted con Peña? Leo sus opiniones en La verdad del Sureste, y no hay una que sea favorable al Presidente; pero, no dice lo mismo de Tabasco.” He buscado motivos para expresar opiniones favorables a Peña, oteado en sus acciones y decisiones que me fundamenten un comentario favorable; cuando ya parece haber unos, zas, aparecen n acciones de Peña en contra, que desmotivan el comentario.
Iba a emitir opinión acerca de la iniciativa de Peña de crear el Estado 32 –para mí de gran trascendencia e importancia-, y, zas, las fuerzas federales asesinan a manifestantes en Nochixtlan, y el Secretario de Gobernación amenaza a todos al afirmar que se tomarán medidas drásticas y enérgicas en contra de los manifestantes –no sé cuál medida puede ser más drástica y enérgica que el asesinato-.
Vino la Cumbre de los Tres Amigos, en Canadá (evento que se convirtió en La Cumbre del Ridículo para Peña): mientras Peña viajaba a la Cumbre del Ridículo en Ottawa, Obama decía en el Parlamento Canadiense -Cámara de los Comunes-, en un discurso meloso cargado de muestras de cariño de parte del presidente gringo hacia sus vecinos del norte: “No podemos pedir un mejor amigo y aliado que Canadá”. Tuvo el honor de convertirse, con esa intervención, en el 7º presidente que da un discurso en el Parlamento. ¿Y Peña? ¡ninguneado!
El Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau había tenido que chuparse la persecución por mexicanos -a lo largo del periplo de su comitiva en compañía con Peña-, que a coro le gritaban a Peña: “Asesino, Asesino, Asesino” y remataban coreando: “No eres bienvenido, no eres bienvenido, No eres bienvenido”. Se ponía en ridículo Peña, avergonzaba a Trudeau el anfitrión y –lo grave- ponía en ridículo y en vergüenza a México. No fue la primera vez.
Trudeau, inició entonces la rutina del bacaleó a Peña cuando le pidió privilegiar el diálogo en el conflicto magisterial que se vive en México –ya ha acumulado homicidios por fuerzas del Estado-. Mientras Peña afirmaba que a los maestros “No los estamos enfrentando” (quizá Peña quiso decir, ¡no los enfrentamos!, los balaceamos); Trudeau afirmó: “…, como maestro, tuve una buena conversación acerca de esto con él (Peña), en lo concerniente a estos preocupantes incidentes ocurridos (en Nochixtlán, Oaxaca, el pasado 19 de junio), pero también sobre la necesidad de entablar un diálogo constructivo y garantizar el fortalecimiento del Estado de derecho”. ¿Lo entendió Peña? ¡No!
Luego, en público, Peña al micrófono, hace perorata realmente ridícula y mal entendiendo el término “populismo” y aplicando peor el calificativo “populista”; Obama le interrumpe: le dice, hay que ser cuidadosos al usar el término “populismo” o “populista”, porque en muchos casos no se utiliza de forma adecuada. Prácticamente le ordenó a su lacayo: ¡Consúltelo en el diccionario!
Obama: “Me preocupo por la gente pobre, que está trabajando muy fuerte y no tiene la oportunidad de avanzar. Y me preocupo por los trabajadores, que sean capaces de tener una voz colectiva en su lugar de trabajo… quiero estar seguro de que los niños están recibiendo una educación decente… y creo que tenemos que tener un sistema de impuestos que sea justo”. Y… bien pudo decirle a Peña, ¡nada de eso usted ha hecho!
“Supongo que eso me hace un populista”, agregó Obama, para luego decir que esa etiqueta no les queda a personas que no han luchado por la justicia social. “Entonces yo les diría: tengan cuidado en darle a cualquier persona que emerja en un momento de ansiedad, darle el título de ser populista. ¿Dónde han estado? ¿Han estado luchando por el bien del trabajador? ¿Han creado oportunidad para más personas? No”. Nuevamente, tú Peña, ¡no!
“Deberíamos tener un sistema tributario justo y personas como yo, que se han beneficiado de las oportunidades ofrecidas por la sociedad, paguemos más para asegurarnos que niños de otros menos afortunados tengan esa oportunidad. … debería haber límites sobre los abusos del sistema financiero...
Debería haber transparencia en cómo funcionan nuestros sistemas para que no existan personas que evadan el pago de impuestos estableciendo cuentas extraterritoriales y se aprovechen de situaciones que otros ciudadanos no pueden beneficiarse porque no tienen los abogados o contadores que les permitan usar estos trucos.
Supongo que se podría decir que yo soy un populista.”
“Una persona que nunca ha demostrado preocupación por los trabajadores, que nunca ha luchado en cuestiones de justicia social o asegurarse que los niños pobres tengan una oportunidad, o que reciban atención médica, y que de hecho han trabajado en contra de la oportunidad económica para los trabajadores y las personas ordinarias, ellos no se transforman de la noche a la mañana en populistas...”
Ahora le digo a mi ex alumno: ¿de dónde saco algún comentario favorable para Peña?: The Three Amigos summit -Ottawa, Canada, 28-29 de junio-, have proved that it was nothing but a laughable process of haggling. But, Peña, seems was the most laughable; not almost laughable, rather laughable.
Peña: if it were not so tragic, the situation would be laughable; this may be laughable, but it stops being funny when human rights are violated and people are locked up in prison or dead.