He visto que existen personas que no tienen nada que perder, que ya le perdieron la confianza, y critican a quien no piensa igual que ellos, o a sus mismos compañeros que simpatizan con otro aspirante a la secretaria general del S.T.P.R.M. No falta algún trabajador que deserta de alguno de esos grupos, que piensa que son puros charlatanes, que están usando al trabajador para dividir, no para unir. Y efectivamente, dentro de esos grupos he visto que existen trabajadores, contados, que desean el cambio de la estructura dejada por Carlos Romero Deschamps. Saben, ya, que ahorita ya nada es igual después de haberse mutilado la cláusula 251 del C.C.T.
Pero que pasa, se agarran de cualquier comentario, de alguien, para llevar la contra, sin analizar, y en ocasiones atacan hasta a sus mismos compañeros, algunos lo secundan. También existen quienes no quieren salirse de algún grupo ante la posibilidad de que logren algo y se queden fuera. O porque esta infiltrada en ese grupo para llevar información a quien sirven, o creen servir. He escuchado, “estoy en ese grupo para pasar información a los de acá”. Y eso es falta de lealtad a sus mismos compañeros, y de convicción. Creo.
Necesario es, que enfoquen bien sus baterías y sus misiles al objetivo, porque veo que tratan de distraerlos y de dividirlos. Y es que el 9 de diciembre del 2019 el Secretario del Interior y Acuerdos del S.T.P.R.M. Manuel Limón Hernández presento, lo que todos saben, los mismos estatutos escudados en “lineamientos” ante la S.T.P.S. Y lo que los trabajadores ignoran -por eso tratan de traerlos divididos y distraídos- es que Limón Hernández dejo un “hueco Legal” para participar, el, y toda la estructura dejada por Carlos Romero Deschamps en las elecciones que se avecinan. Y eso podría ser en cuestión de semanas, agarrarlos desprevenidos, perjudicando a cualquier trabajador que aspire a algún cargo o que pretenda contender. Y lo agarraría desprevenido. Pudimos enterarnos que ya existe un grupo de Abogados, tratando de tapar ese “hueco”, y antes de que salga la convocatoria.
Y mientras, habrá quien critique todo lo que se mueva. Estará cumpliendo su trabajo por el que le pagan, de distraer, y pasarán años, de nuevo, que estarán igual, luchando por sacar a los que están, e impugnando para quitárselos de encima si no aprovechan esta oportunidad de unirse, pero contra la estructura dejada por Carlos Romero Deschamps, los aspirantes no son enemigos, ni los que simpatizan con ellos, son los que están en el poder. Y si no se reeligen, algunos, impondrán a quien les cuide las espaldas.
