En la denuncia detallaba que se trataba invariablemente de uno de los hechos de corrupción más alarmantes de las ultimas décadas, derivado de los recursos entregados por la empresa Pemex a la dirigencia petrolera. A 2 años de distancia, de aquella denuncia, la impunidad, los ha protegido.
Y es que el martes, 18 de septiembre del 2018, el Senado de la Republica emitió un Punto de Acuerdo, ‹›de urgente y obvia resolución›› donde solicitaban al Sistema de Administración Tributaria, SAT, y a la U.I.F. informara sobre los bienes adquiridos en el País y en el extranjero, de los líderes petroleros durante la gestión de Carlos Romero Deschamps.
Decían que se buscaba erradicar el cacicazgo, la impunidad, y la corrupción de la dirigencia petrolera, lo que no ha dejado de ser, demagogia pura.
El Punto de Acuerdo fue derivado de la exigencia de los trabajadores petroleros del País que han buscado la renovación de la dirigencia nacional y seccional, del S.T.P.R.M. así como garantizar el voto libre y democrático, haciendo a un lado las presiones y las intimidaciones para inclinar el sentido del voto. Demagogia Pura.
Al paso de los meses, y años, la esperanza del cambio en el S.T.P.R.M. se ha diluido para muchos, aunque para otros el Presidente de México aún tiene tiempo de cumplir su palabra de erradicar el cacicazgo en el sindicato petrolero, donde falta la voluntad política del Gobierno de la 4 T. A 4 años de distancia los líderes petroleros continúan ‹›nadando de a muertito›› hacia el 2024 pero ahora dentro del Gobierno de la 4 Transformación que, en campaña, prometió erradicar al charrísimo sindical.
También existen quienes mencionan, que el caso del S.T.P.R.M. es considerado ‹›Asunto de Seguridad Nacional›› debido al poder económico del que goza la dirigencia sindical, y es por ello que han aplastado la Democracia, donde la mafia sindical echo mano de las viejas y sucias prácticas de la intimidación y el terrorismo sindical.
Hasta estos momentos, la delincuencia sindical petrolera sigue considerando al País, a Pemex, a las Instituciones, y a la Presidencia de la Republica, como de su propiedad. Mientras, los trabajadores esperan un ‹›manotazo›› presidencial, que demuestre lo contrario. En fin.
