Donald Trump ha buscado explicar su posición sobre su acción contra Venezuela en entrevistas con varios medios, pero solo ha nutrido la confusión
En un giro que eleva la tensión diplomática y militar en la región, el presidente Donald Trump lanzó este domingo una advertencia directa contra Delcy Rodríguez, designada para asumir el Ejecutivo venezolano tras la captura y traslado forzoso de Nicolás Maduro a Nueva York.
A través de una entrevista exclusiva con la revista The Atlantic, el mandatario estadounidense no solo fijó su postura frente al nuevo liderazgo en Caracas, sino que delineó una doctrina de intervención global que trasciende los límites geográficos tradicionales de la política exterior de EE. UU.
Amenaza directa y cambio de tono
El reportero Michael Scherer destacó la drástica volatilidad en el discurso presidencial. Mientras que el sábado Trump mostró una faceta más diplomática durante su rueda de prensa sobre la ocupación de Venezuela, este domingo adoptó una postura de confrontación severa hacia Rodríguez.
“Si no hace lo correcto, ella va a pagar un muy alto precio, tal vez mayor al de Maduro”, sentenció Trump, sugiriendo que el reconocimiento o la supervivencia política de la vicepresidenta dependen exclusivamente de su alineación con los intereses de la Casa Blanca.
Más allá de la Doctrina Monroe
Uno de los puntos más polémicos de la entrevista fue la explicación de Trump sobre los motivos de la intervención. Aunque inicialmente se interpretó como una actualización de la Doctrina Monroe (la política de "América para los americanos"), el mandatario aclaró que su visión es mucho más específica y pragmática.
- Soberanía bajo lupa: Según Scherer, Trump enfatizó que la decisión de actuar contra Maduro no respondió meramente a una cuestión de cercanía geográfica.
- Enfoque individual: “No es el hemisferio. Es el país. Son los países individuales”, declaró el presidente, dando a entender que EE. UU. se reserva el derecho de intervenir país por país basándose en intereses estratégicos particulares.
De Caracas a Groenlandia: El nuevo tablero geopolítico
“No es el hemisferio. Son los países individuales”, señaló Trump al explicar su enfoque de intervención.
Para ilustrar la falta de límites geográficos de su nueva doctrina, Trump desvió la atención de América Latina hacia el Ártico, mencionando explícitamente a Groenlandia.
A pesar de ser un territorio bajo soberanía de Dinamarca —aliado clave de la OTAN—, el mandatario justificó un posible interés estadounidense en la isla citando la presencia de potencias rivales.
“Si necesitamos a Groenlandia, absolutamente”, afirmó Trump, argumentando que la isla se encuentra actualmente “rodeada de barcos rusos y chinos”, lo que para Washington representaría una amenaza directa a la seguridad nacional, similar a la percibida en el caso venezolano.
Estas declaraciones han generado una ola de confusión y preocupación en las cancillerías internacionales.
Al mencionar a un aliado de la OTAN en el mismo contexto que una intervención militar en el Caribe, Trump parece estar redefiniendo las reglas del orden internacional, priorizando el control territorial estratégico sobre los tratados de alianza tradicionales.
