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La Verdad del Sureste

El tsunami Andrés

A la memoria de don Alberto Pérez Mendoza.


Supongo que en el recuerdo de la mayoría de nosotros permanecen frescas las imágenes del devastador tsunami que en diciembre de 2004 arrasó poblaciones enteras en los linderos del océano Índico. Entre otras, comunidades costeras de Indonesia, India y Tailandia fueron devoradas por el fenómeno natural. El número total de muertos, indeterminado por miles de desaparecidos, se estima cercano a los trescientos mil.
    Un tsunami, en realidad, no es una sola ola sino un grupo de olas que golpean con enorme potencia las costas. En el caso del evento de 2004, uno de los más catastróficos desde que se tienen registros, desdibujó los litorales y transformó las fronteras naturales entre los países que lo resintieron. Demostró, asimismo, que las grandes fuerzas de la naturaleza son incontenibles cuando despiertan.
    La elección del pasado domingo primero de julio vino a ser una especie de tsunami político que golpeó en lo más profundo las estructuras del viejo régimen y arrasó con todo cuando encontró a su paso. El partido histórico, el que en otros tiempos decidía e imponía su voluntad a capricho, casi quedó reducido a un nivel de sobrevivencia política. Su mayor refugio, notoriamente disminuido, serán unas cuantas gubernaturas.
    En la que fue la elección más grande jamás celebrada por el número de cargos en disputa, MORENA se llevó la mayor tajada en proporciones que alcanzaron una ventaja de diez a uno, como en Tabasco. Importantes bastiones del PRI, como Hidalgo y el estado de México, tienen balances similares. Incluso Atlacomulco, tierra natal del grupo político del mismo nombre, quedó en manos de MORENA.
    Nunca antes un candidato a la presidencia había recibido treinta millones de votos; nunca antes un candidato presidencial del PRI se había quedado con el dieciséis por ciento de la votación. Nunca antes el partido tricolor había dejado de ganar, en la elección presidencial, uno solo de los 300 distritos electorales. Nunca antes.
    Por lo que hace a la elección para senadores, la coalición formada en torno al PRI sólo se quedó con Yucatán; el PAN y sus coaligados ganaron seis estados. El resto, 25 entidades federativas, fueron para la coalición cobijada por MORENA. En cuanto a los diputados federales, MORENA suma 218 distritos ganados, en tanto que el PRI únicamente pudo ganar en 14 distritos electorales. Estas cifras harán que el Congreso de la Unión tenga una nueva cara, una cara MORENA.
    Los resultados finales, que se perfilan para ser definitivos, fueron insospechados aun para los más optimistas. Las encuestadoras serias daban amplios márgenes de ventaja para el candidato ganador en los meses previos a la elección, pero se pensaba que en el último tramo la distancia podía reducirse. No fue así. La masiva participación del 63.4 % de los ciudadanos es una de las causas que explican la razón por la cual juntos hicimos historia. Aunque hay otras.
    A la explicación lógica del hartazgo social debe agregarse la presencia de un líder cuya tenacidad y visión política lo llevaron a conquistar la meta que parecía inalcanzable para una izquierda que no enfrentaba solamente al grupo gobernante, sino a todo un sistema renuente a dejar sus privilegios.
    Los resultados oficiales de la elección del 2006 tuvieron una respuesta que fue contenida en las calles mediante un “plantón” que algún día será apreciado en su justa dimensión porque evitó males mayores. Liberar presión en ese momento era necesario.
    Luego vino un movimiento nacional de organización para intentar participar seis años después en un nuevo proceso electoral. Las elecciones de 2012 fueron un balde de agua fría para los simpatizantes del movimiento. La esperanza parecía alejarse como también comenzaron a alejarse las dirigencias de algunos partidos que supusieron que era la despedida de Andrés Manuel. No lo conocen.
    La construcción del movimiento de regeneración nacional inició desde 2006, luego se constituyó formalmente como asociación civil en 2011 y se consolidó en 2014 cuando obtuvo su registro como partido político nacional. Se dice fácil.
                 MORENA es la inspiración de un luchador infatigable, pero al lado de él caminan y han caminado otros que jamás dudaron que se alcanzaría la primera meta. La siguiente es la transformación del país. Don Alberto, su amigo entrañable, lo aplaude donde quiera que esté. 

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