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La Verdad del Sureste

URDIMBRES Y TEXTURAS

LAS TRIBUS QUE SE COMEN PARTIDOS.


Un partido está basado en su ideología, a través de ella impacta en su estructura interna, en la dirigencia, y define el trabajo para alcanzar el poder y posicionar sus cuadros en  la administración pública.
    El objetivo fundamental de un partido es el poder; al llegar ahí, es factible que surjan los intereses de grupo al interior del partido; las traiciones, los congelamientos de conciencia, la implementación de una agenda alterna al trabajo partidista, las rupturas, las dominaciones, y los avasallamientos aparecen con la definición de cargos, de intenciones, de objetivos, y cuando los objetivos no son claros, la ética falla. Aún cuando sea una cuestión de valores, la ética también es cultural y define en sí, muchos de los planes de acción que permiten avanzar a un grupo. Agustín Basave se enfrentó a la carencia de identidad de un partido, como el PRD, que nació definido, en medio del fragor de la batalla de partidos, y con un fuerte ideal que permitió la cohesión  aglutinante de las democracias en 1988-1989.
    Detrás había un objetivo, una intención definida, pues las exigencias de quienes integraban aquel frente amplio era una sola: ir sobre el dinosáurico PRI.
     Aunque le han conferido un peso histórico, el Partido de la Revolución Democrática ha sorteado en el panorama nacional, las decisiones políticas más complejas, en unos casos, en otras, se ha abstenido de dar paso, y decidió hacer alianzas. Jamás se pensó que llegaría ese día en que, siempre con una personalidad definida por los militantes, y las figuras que le otorgaban cierta conciencia, hoy aparece dominado, sometido, al contentillo de “tribus” dice Agustín Basave, que le hicieron daño a su  dirigencia.
    De qué tamaño habrá sido el acoso para que no se pudieran cumplir las metas que beneficiaban al partido en su conjunto, pero que a un pequeño sector no convencía, por tanto, el apoyo completo al dirigente nacional no fue posible.
    Es una figura de abuso que prevalece en las actuales organizaciones políticas, pero que no inicia ahí, sino en los niveles sociales cotidianos: las empresas, la escuela, la vida cotidiana está marcada por el abuso, no es de extrañar que también permeara en las organizaciones sociales donde el objetivo común es, en el caso de los partidos político, el poder.
    El biopoder es una forma de poder “que regula la vida social desde su interior, siguiéndola, interpretándola, absorbiéndola y rearticulándola” (Hardt y Negri, 2000) El difícil pasaje de asimilación del poder en los partidos, en estos momentos en México, pasa, por lo que en su momento Michel Foucault llamó el biopoder para referirse a la práctica de los Estados modernos de explotar numerosas y diversas técnicas para subyugar los cuerpos y controlar la población. 
    El cuerpo implica la mente, sin ella no se mueve lo demás, y el vehículo para su expresión es el lenguaje. Por tanto, la comunicación al interior de los partidos no es fluida, está apocada por la imposición y el control de unos pocos, hacia el total de la representación del grupo. Aún cuando el señor Basave se exprese hacia los grupos desestabilizadores al interior del PRD, como las tribus, es claro que cada grupo, y a su vez cada líder, busca regular la vida de sus integrantes por eso que Michel Foucault llamó biopoder.
    Cada quien controla desde su pequeño reino a los que desea utilizar para conseguir sus objetivos.
La tribu se define como Agrupación o asociación social y política propia de los pueblos primitivos, e integrada por un conjunto de personas que comparten origen, lengua, costumbres y creencias, obedecen a un mismo jefe.
     Entonces, esas tribus obedecen a un estadio primitivo, que busca el poder, dentro de un partido cuyos ideales, organización, e historia estaban perfectamente definidos. Imparable está el biopoder al interior del PRD porque se permitió el arribo de tribus que comparten el mismo origen, la misma lengua, costumbres y creencias pero que en nada se identifican al proyecto primero con el que nació el Partido de la Revolución Democrática.

 

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