Urdimbres y Texturas
LA NECESIDAD DE LOS PROGRAMA SOCIALES
Un objetivo central de todo gobierno es o debe ser el combate a la pobreza y a la desigualdad. Con más razón cuando este gobierno surge de las filas del pensamiento y las corrientes de izquierda, de las ideas de la revolución mexicana, de nuestro liberalismo progresista ejemplificado en el juarismo y en los propósitos de un Estado de bienestar que caracterizó a las primeras décadas del siglo pasado por lo menos en el discurso y los objetivos.
A pesar de que Tabasco es un estado donde la naturaleza ha sido pródiga en extremo y donde el petróleo abrió desde hace medio siglo la posibilidad de colocar a la población en un nivel de vida decoroso y de calidad, por el contrario una secuela de malas administraciones y de pésima distribución de la riqueza natural y generada nos colocó desde hace varios años a la cola del subdesarrollo.
Los sucesivos gobiernos surgidos del PRI poco o nada hicieron para aprovechar la abundante riqueza aportada por Tabasco al resto del país para mejorar las condiciones de nuestros coterráneos. Hay excepciones ya en la época petrolera como las de Leandro Rovirosa Wade y Enrique González Pedrero, quienes sí tenían una idea clara hacia dónde debería orientarse el desarrollo.
Después de una larga pausa y de palos de ciego, en la cual el caso más dramático e indignante del saqueo sucedió durante el gobierno de Andrés Granier Melo, de acuerdo a las denuncias formales, la población decidió por la alternancia en un movimiento iniciado por Andrés Manuel López Obrador y concretado con el triunfo en las urnas de Arturo Núñez Jiménez.
Precisamente la política social es la que forma parte del eje de la acción nuñista, sin descontar que en lo político existe el compromiso de promover la participación ciudadana.
Aplicar una serie de programas sociales en circunstancias de crisis económica resulta complicado, pero paradójicamente es cuando son más necesarios para la población que se ubica en condiciones de sobrevivencia.
Los datos nacionales –que ahora pretenden ser maquillados desde el INEGI- nos indicaron el año pasado que del 2013 al 2014 aumentaron en dos millones el número de pobres para pasar a ser poco más de 55 millones, son una señal preocupante del deterioro de las condiciones de vida.
Impulsar un paquete de acciones sociales no sólo es un imperativo ético de los gobernantes y un compromiso con quienes desde hace décadas vienen luchando por el cambio, es también una necesidad para garantizar la estabilidad y la gobernabilidad de Tabasco.
Al finalizar este gobierno está obligado a entregar buenas cuentas en el combate a la pobreza. Los datos del 2013 y 2014 indican que pese a la crisis y aunque e nivel nacional las cosas van mal, en Tabasco se logró frenar la pobreza extrema. Según el Coneval en la entidad el porcentaje se redujo de 14.3 a 11 por ciento. Veremos cómo andan las cifras del 2015 todavía por conocerse.