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La Verdad del Sureste

Urdimbres y Texturas

MUJERES EN LA AGENDA DE LOS CANDIDATOS


Las mujeres requieren de una urgente atención en el ámbito de la seguridad social, laboral y de salud pública. Los candidatos tienen claro que para sus campañas, y venderse mejor, uno de los sectores más golpeados, hacia donde han orientado una parte de su atención, es el que tiene que ver con las cuestiones de género, o bien aquellas que atienden a mujeres y niñas.
    Seguridad social, atención médica, acceso a la educación, no ser discriminada por pertenecer a algún grupo indígena, o tener un salario justo en relación a sus actividades, y horarios.
    Guarderías y derecho a trabajos remunerados para mujeres casadas, son algunas de las propuestas que en general, desde AMLO, pasando por Anaya y Meade, insisten en impulsar como medidas para acabar con el constante abuso al que se han visto sometidas  las mujeres en México.
    En sus agendas queda pendiente un detallito que tiene que ver más con la vida de las mujeres. Son los feminicidios, la trata de personas, el tráfico de mujeres, y la desaparición forzada.
    En el contexto de la violencia desatada en el país, el punto de golpe constante es hacia las mujeres, de todas las edades, de diferentes clases sociales, es un golpeteo que raya en lo oprobioso. Contra ellas, las que hacen posible conjuntar en su persona la creatividad, el impulso al desarrollo, la inteligencia que se adapta al medio. En general, el sentido femenino que es fundamental  para la continuidad de la vida.
    De qué tamaño es el poder femenino, que en el panteón prehispánico de nuestro país existen diosas (Metztli, Tlazoltéotl, Ixchel), con funciones muy especificas, vinculadas a la vida, a la muerte, al inframundo. Todas ellas implícitas en la realidad, en el contexto, de los antiguos mexicanos. No eran deidades aisladas, cumplían un constante recordatorio del papel de las mujeres en la vida diaria. Una de ellas, la que sólo su nombre nos recuerda la bondad de la tierra, pero también el lado mortífero de la vida: Coatlicue, cuyo culto es el centro, el ombligo de los cultos femeninos a lado de Tonantzin, de la resistencia, de la organización comunitaria. Resistencia porque al representar los ciclos de la naturaleza, simboliza aquello a lo que las mujeres enfrentan todos los días, el descrédito de su poder, que incluso sacrifican a las hijas y los hijos de Coatlicue y Tonantzin  de todas las formas posibles: de hambre, esclavos jornaleros, en el tráfico de personas, y de las más horrendas formas imaginables.
    La historia de este país, está  tatuada con el  sentido metafísico de la vida, en su cosmovisión desde las diosas y dioses que dieron existencia al mundo azteca, mexica, maya, etc.
    Ahí es en donde está la solución de cualquiera que quiera gobernar de manera inteligente este país, respetando sus ciclos, su naturaleza, su biodiversidad y los enlaces con la organización comunitaria.
    Ese saber de la existencia constante de la mujer como una presencia renovadora para la comunidad nunca debió perderse, ni aprisionarse, ni  mucho menos estancar su desarrollo.
    Ninguno de los candidatos se quiere involucrar demasiado en hablar y escuchar a las mujeres, porque son ellas las que más la pasan mal en la casa, en las escuelas, en el trabajo, en la pareja. Como ciudadana, me hubiese gustado en verdad, que escucharan a las mujeres de este país, a las más jóvenes, a las que están empezando un negocio, a las que trabajan muchas horas y dejan a sus hijos solos, a las que tienen un puestecito en su casa, para apoyar en la economía familiar, a las que cuidan en casa a algún familiar, y a las niñas, a las profesionistas que ganan menos y les exigen más,  o que simplemente son invisibles en sus trabajos y están confinadas a servir el café del jefe, que por cierto, mancos no están, que sean inútiles es  otra cosa.
    Los candidatos no saben si es posible cubrir todo el universo que implica hacerle justicia a las mujeres en México, hasta que ellos que tengan tiempo y sin cronometro, para escuchar la cantidad de cosas que vive en un día, en una semana, en un mes, el sector femenino. Sólo así entenderían. que todas esas propuestas materializadas en el sistema capitalista son tan sólo una parte del problema.
     En el caso de AMLO, si el voto le favorece como marcan las encuestas, su compromiso no sólo es la lista de propuestas que nos ofreció. Le toca decirnos a todos y a todas, que recibe a un moribundo, a un país en estado de coma, cuya columna vertebral fue partida en tres. El centro de su universo: las mujeres, dispuestas a trabajar a su lado para reconstruirlo, porque ellas son eso: la fuerza renovadora, regeneradora de la Coatlicue, la que posee el valor del ser y de la fuerza afirmativa; la que reconstruye en una unidad espiritual, el poder de la resistencia ante el cambio.
    Se necesita reparar el daño tan profundo que otros mexicanos han hecho: en el poder económico, en la organización social, en la estructura social, y los simbolismos que nos habitan.  De eso tienen que advertirnos a todos, que el ciclo que inicia, no es precisamente fácil, que es fundamental limpiar todo, y sanar todo, iniciando con la justicia para  las mujeres.  Y para todos los que habitamos en este país.
    Ojalá que esta vez el voto sí tenga un sentido de justicia para las mujeres…y para la sociedad más desprotegida.
 

 

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