Urdimbres y texturas
EL ENOJO ESTABA AHÍ…
El 3 de Julio, mis conocidos y amigos más cercanos me dicen que, finalmente llega a su culminación un anhelo por renovar las cosas; quizá si otro fuera el ganador, alguien que no tuviera ni la voz ni la cara de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) pero que presentara un programa de acción de transformación y crecimiento para para el país, es factible que votaríamos por él.
Sea o no Tabasqueño, o si hubiese sido mujer, el asunto es que, era urgente cambiar la perspectiva de hacia dónde marcha nuestro México querido.
Hoy los otros mexicanos que perdieron, así lo expresan ellos, y así se sienten, deberían reflexionar en qué circunstancia han vivido todos estos años de horror, de angustia, de incertidumbre en la que todos los mexicanos hemos vivido. Incluso los que más tienen, hicieron de su casa una fortaleza y lo saben. ¿Entonces porqué la molestia? ¿No será que los privilegios se le van acabar a algunos?
Como quiera que sea me quedo con dos ideas que por lo claras y en coincidencia con lo que pienso las comparto una es : “El triunfo de Andrés Manuel López Obrador fue el resultado de una rebelión de los ciudadanos ante el hartazgo por la corrupción, la impunidad y la concentración de la riqueza, afirmó el historiador Lorenzo Meyer.”(aristeguinoticias)
Claro, todos coincidimos en que es y ha sido como si las puertas de un primer infierno se abrieran, desde la violencia en las calles, la impunidad en el reparto de justicia, y el creciente ahogamiento por sobrevivir con un salario que sólo para pan y tortilla alcanza, mucho peor es reclamar, porque está mal mirado, aparece ese miedo, el miedo de no te puedes quejar porque eres objeto de señalamiento. Los que servían a los privilegiados es obvio que siempre se beneficiaron en este tiempo de pandemónium, o mutaron en formas de servir y de ser. Son los mismos que ahora en las redes, se quejan amargamente, pululando sus señalamientos contra AMLO, sin respetar la decisión de la mayoría, acostumbrados están a imponerse, que han desatado una maquinaria de descrédito, será mejor que en vez de gastar sus últimos recursos, hagan como algunos priistas con un poco de seso: están buscando cómo acomodarse. Pero, tendrán que trabajar.
La segunda idea es “Entendió los años de democracia diluida, de transición trastocada, desigualdad creciente, pobreza lacerante, años de sacar al PRI en el 2000 y verlo regresar en el 2012, más rapaz, más corrupto, más desalmado. Años de ver instituciones al servicio de los privilegiados, al servicio del poder y no del ciudadano, y López Obrador, el insurgente, ofreció lo que tantos querían oír, y de ahí que la elección haya sido avasalladora“,(Denise Dresser). No tenemos una certeza de cómo defendernos, como ciudadanos, pero, estamos comprendiendo que cuando se abren espacios como las elecciones, esa es nuestra mejor arma. El domingo uno de julio comprendimos, y creo, estamos procesándolo, que podemos participar defendiendo un derecho, y sobre todo reconocer el ejercicio ciudadano cuyo poder es tajante cuando se ejerce. Es el tiempo no sólo para dar paso a un nuevo gobierno, y si, aunque nos gane la emoción tenemos que entender que estamos ante una incertidumbre que aunque nos emocione y nos sepa agridulce sabemos que no van a ser años fáciles, ¿cómo se las hará Andrés Manuel para reconstruir a un país en estado de coma? Creo que ya nos convocó el domingo, y tenemos que estar muy pendientes, porque si salimos a votar, a participar, a tomar las urnas como nuestras, entonces, este gobierno que hemos elegido también es nuestro y debemos estar en la mejor disposición de acompañar al tabasqueño para lograr la meta que emprendimos juntos: reconstruir, seguir caminando, seguir creciendo, sanar aquello que está deshecho, partido, destripado. Limpiar el camino lleno de desaparecidos, de muertas, de decapitados, de impunidad. Nadie se desaparece solo. Nadie trabaja solo.
Sí, es un camino en el que se bifurcan muchas áreas, y que optimistamente espero le acompañemos y el peje se haga acompañar de personas que le aporten verdaderas ideas para una política exterior ejemplar y coherente, para precisar con claridad los acuerdos tomados paras las zonas económicas especiales, por ejemplo, y para decidir qué hacer con el sistema educativo, que siendo el corazón de la nación, jamás debieron quebrarlo, preferible reorganizar y mejorarlo. Se va a polarizar el país, viene esa etapa de “tú tienes la culpa, Tú no puedes!”, pero en vez de señalar, urge establecer acciones para ir poco a poco restituyendo el tejido social, político, económico de México, el amado México, “ombligo de la Luna”.