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La Verdad del Sureste

SE VA EL MERCACHIFLE


El uso de un medio masivo de difusión para obtener canonjías es signo de inmoralidad privada y de torcida ética pública; simboliza el espíritu bajuno del chantajista y del abusivo. Simboliza y significa que el propietario del medio masivo, resulta ser un mercachifle: convierte a un medio masivo de comunicación en un simple medio masivo de difusión.

    En eso ha convertido el grupo de empresarios de Televisa a su consorcio. No hace la importante tarea que debe -éticamente hablando-, hacer un medio de comunicación: informar objetivamente, dar a conocer sin sesgo detrás, posibilitar con la transmisión de la información el potenciar el análisis y la discusión comunitaria, aportar al debate nacional, en suma, privilegiar la información veraz a la propaganda y la publicidad.
    Televisa no siempre fue así. Comenzó a serlo desde que uno de sus dueños se amarró al cuello el lazo o la coyunda de ser el brazo armado -difusivamente hablando- del PRI. El hijo del viejo Emilio, el de apellido Milmo, puso al servicio del poder y del que fue su mejor postor –el PRI- la gran influencia que tenía su televisora y sus radiodifusoras en la sociedad mexicana, retorciendo todo, a través del manejo de contenidos diseñados básicamente para el entretenimiento de una población con grandes carencias económicas, bajo nivel educativo y escaso interés por la cultura. Es decir, no para entretener sino para embrutecer.
    La consigna era clara: es más fácil y redituable ayudar a gobernar a un pueblo ignorante, embrutecido, hambriento, que a un pueblo educado, instruido, con fortaleza económica.
    En 1993 con motivo de la celebración del éxito a nivel internacional de la telenovela “Los ricos también lloran”, este magnate inmoral subrayó la “misión” de su mugrienta televisora, dijo: “México es un país de una clase modesta muy jodida, que no va a salir de jodida. Para la televisión es una obligación llevar diversión a esa gente y sacarla de su triste realidad y de su futuro difícil”. Y trabajó con tesón al servicio del PRI y luego del PAN, para que los mexicanos no salieran de su jodidez. Y hasta hoy, Televisa, PRI y PAN, lo han logrado.
    Para este empresario con poca ética –por no decir madre-, su consorcio formaba parte del aparato que permitía la hegemonía del PRI como partido en el poder y lo dejó claro en otra célebre declaración: “Soy soldado del PRI y del presidente”.
    Bien. Pues ahora, uno de los lame botas de aquel “Tigre” desdentado y amoral, deja el primer cuadro de la televisora; se va, luego de protagonizar grandes escándalos de corrupción, tráfico de influencia, intentos de cohecho y soborno; no se sabe si lo corrieron luego de haber sido derrotado y exhibido por la dueña de uno de los bancos más poderosos del país –lo cual sería extraño puesto que ese es el modus operandi de la calaña de facinerosos que operan la televisora y el consorcio- o para dedicarle o encomendarle otra tarea de mayor envergadura como podría ser la preparación de la campaña presidencial a favor del PRI-AN.
    Lo cierto es que la Sra. Aramburuzabala era la esposa del ex Embajador de EU en México, el legendario Tony Garza y eso pudo pesarle a los mercachifles de Televisa, además que ella, es dueña del Grupo Modelo, propiedad de la belga-bra­sileña AB InBev y de Abilia (antes BCBA Impulse) que opera a través de Tresalia Capital (Tres Aliadas), una firma de capital privado y de riesgo fundada hace 15 años y con incursiones en negocios de alto potencial del campo de la tecnología, las telecomunicaciones, los medios de comunicación y la salud.
    Es, también, presidenta del Consejo de Administración de Tresalia Capital, Vicepresidente del Consejo de Administración de Grupo Modelo, Presidenta del Consejo de KIO Networks y  Abilia Inteligencia Inmobiliaria; también es miembro de los Consejos de Administración de Grupo Financiero Banamex y Tory Burch. Es dueña de Fondos de Capital Privado y Venture Capital.
    La Sra. Aramburuzabala de Garza, actualmente ocupa el puesto 248 de la lista Forbes que engloba a los principales millonarios en el mundo; en México está colocada en el número 6. También pertenece a la lista de las 100 mujeres más poderosas del mundo. Una mojarra de tal refulgente tamaño y además, mujer, se le iba, por lógica, a atragantar a López-Dóriga y su esposa colombiana; y también a los empleados del PRIA-AN y dueños de Televisa. Por ahora, López-Dóriga sale de Televisa con la cola entre las patas y con la nariz y la cola sucia hasta el estiércol; y su colombiana esposa, busca refugio en otros cárteles más ocultos, de por los departamentos de Bolívar y Antioquia. Veamos cuantos nos dura el gusto de tener fuera del aíre al sicario televisivo y noticioso del PRI-AN y Televisa.

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