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La Verdad del Sureste

LA VERDAD INCÓMODA CARLOS PÉREZ MENDOZA


La semana pasada, los tabasqueños nos despertamos con una noticia que ya no causó asombro sino hilaridad: Humberto Domingo Mayans Canabal se pasó al PRI con todo y senaduría que obtuvo el primero de julio bajo las siglas del Partido Verde Ecologista de México. A estas alturas a nadie debe sorprender semejante acción, Mayans es consecuente con su vocación autoritaria y traicionera. No podía ser de otro modo, sería tanto como negarse así mismo. Hasta mucho esperó, dirán algunos. Vaya desfachatez, dirán otros. Fiel a su costumbre autoritaria, el ex secretario de Gobierno dejó a Patricio Bosh Hernández pasmado por tan nada sorprendente noticia. Ni adiós le dijo, simplemente se inscribió en el grupo parlamentario del PRI en el Senado de la República. Así ha sido su historia política, pasada y reciente: llena de agravios, decisiones arbitrarias y groseras. Un diario local destacó en su portada que la senaduría se la llevaba al PRI, partido del que hace once años Mayans Canabal se marchó porque se había convertido “en un dique, en una muralla que detuvo y ha detenido el cambio que demanda la nación”. Su incongruencia no es un defecto en él sino una virtud. En enero del 2001, cuando ya se había anulado la elección a gobernador del 2000, dejó al PRI por considerar que ese partido promovía “el amiguismo, el compadrazgo, el porrismo, la inefi ciencia, el mapachismo, el caciquismo y los actos de violencia”. Todos esos vicios y prácticas deleznables, curiosamente, fueron los que, como secretario de Gobierno, aplicó a los actores políticos de oposición y enemigos políticos, pero sobre todo al PRD en las elecciones intermedias del 2009. Usó la policía para imponer candidatos y arrebatar alcaldías a ese partido a sangre y fuego. Esa fue la política interna que implementó en los cinco años que estuvo como secretario de Gobierno. La oposición la padeció, la sufrió en carne propia, también sus enemigos políticos, a quienes golpeaba a través de gacetilleros a sueldo, muchos de los cuales aún siguen en la nómina y atacaron ferozmente a quien hoy es gobernador electo, pero al que sin el menor empacho, le reconocen los méritos y las virtudes que durante la campaña ni por equivocación alguna le miraban. Por eso no sorprende nada de lo que haga o diga Mayans Canabal. Su historia lo dibuja de cuerpo entero. Frescas están todavía en la memoria de los tabasqueños, aquellas palabras pronunciadas por el ex dirigente estatal priista, el mismo que entró y se fue por la puerta trasera del PRD cuando no vio coronada su ambición, el cinco de enero de hace once años: “Las balas que mataron a Luis Donaldo Colosio y a José Francisco Ruiz Masseiu, mataron al partido, hoy lo sabemos; y con ello, los jóvenes, las mujeres, los campesinos, los intelectuales y los ciudadanos independientes abandonaron nuestras fi las. Los resultados del 2 de julio (del 2000) eran previsibles. No cambiamos, no nos modernizamos, no atendimos las voces de la sociedad que reclamaban justicia, seguridad y mejores niveles de vida, no quisimos o no pudimos y, perdimos el poder”. Esas palabras dichas por Mayans Canabal, en el 2001, cobran vigencia y explican lo que sucedió el primero de julio pasado. Nada cambió en ese partido de ese tiempo a la fecha, sólo que ahora el hoy fl amante senador ya no ve en el PRI todos esos males que lo defi nen como un partido autoritario. “Tabasco se ha convertido en el espejo del PRI. En Tabasco se mira el priismo nacional. El madracismo, durante 9 años, ha sumido a la entidad en el atraso y la marginación. La concepción patrimonialista y autoritaria del Estado y del partido prevalece sobre el interés supremo de Tabasco… El resultado del proceso electoral del 15 de octubre (2000), en donde se perdió la elección para elegir Gobernador del Estado y la cancelación histórica de dicho proceso, por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, ante el fraude electoral, muestra con nitidez la decadencia del partido, dirigido por ´porras y porros´, impuestos por el Ejecutivo estatal”. Hoy para Humberto Mayans esas palabras no tienen valor, piensa que se las llevó el viento, que nadie se acuerda de ellas. Ahí están, escritas en tinta negra y lo exhiben como lo que es: un político incongruente, capaz de negar su propia historia con tal de aspirar, una vez más, para las elecciones del 2018. Ahora, el ex secretario de Gobierno es parte de nueva cuenta de ese PRI corrupto, porril, mapacheril, violento y caciquil que se robó esta elección a ‘billetazos’ para imponer a Enrique Peña Nieto en la Presidencia de la República. A leguas se nota que desde el Senado de la Republica, arropado por ese partido que tiene una “concepción patrimonialista y autoritaria del Estado”, busca construir su candidatura al gobierno estatal para las elecciones del 2018. Sólo que a Mayans Canabal se le olvida que los tabasqueños ya conocen de sobra su historia, sus indefi niciones, su incongruencia, pero sobre todo, que fue partícipe, en grado sumo, del desastre en que se encuentra Tabasco.
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