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La Verdad del Sureste

La verdadera historia del CERAO

“A Chimalhuacán nadie le ha regalado nada, todo nos lo hemos ganado con esfuerzo, trabajo y lucha”


La lucha, y cómo el PAN y MORENA  pretenden desconocerla con mentiras

Ésta es la historia de cómo pequeños propietarios de extensiones de tierra del predio “Tlateles”, en el que fuera el municipio más marginado de México: Chimalhuacán, tuvieron la idea, desde el año 2006, de construir una zona de recuperación ambiental, educativa, deportiva y de aprovechamiento de su fuerza productiva. Once años después de cumplir sobradamente los requisitos ante instancias federales para conseguir todos los permisos, los neopanistas, encabezados por la autodestapada Margarita Zavala Gómez del Campo, pretenden arrebatarles su triunfo a través de la Cámara de Senadores, dejando libre el camino a sus aspiraciones políticas y económicas en el Estado de México. Chimalhuacán, Estado de México, en las orillas del Valle de México, dónde se concentra la masa de parias trabajadores cuya jornada siempre inicia a las tres de la mañana y termina ya caída la noche, donde el calor invisible del hogar sólo se siente en las últimas horas del día y las primeras horas del amanecer del siguiente, iniciaba el nuevo milenio como una de las 75 ciudades más pobladas del país y la última en calidad de vida de sus habitantes, según información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que no difería de la proporcionada por la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y el Consejo Nacional de Población (Conapo); ante tanto perito en la medición de la pobreza, no había modo de esconderla.
    Dieciséis años después, el municipio más marginado y pobre de México, de la mano del Proyecto Nuevo Chimalhuacán (donde en un inicio convergieron 99 distintas expresiones políticas y hoy suman 104), se ha convertido en la sexta ciudad del país con más infraestructura urbana y todos los servicios están cubiertos por encima del 90 por ciento (agua potable, drenaje sanitario y pluvial, electricidad, escuelas, calles pavimentadas, alumbrado, reforestación, trasporte moderno, parques y jardines, deportivos, educación); no obstante, todos los órdenes de Gobierno sostienen una deuda con sus habitantes: no hay fuentes de empleo dignas ni bien remuneradas. La única iniciativa viable para cubrir la deuda histórica con ellos la han propuesto los mismos lugareños: construir un Centro Estratégico de Recuperación Ambiental del Oriente (CERAO), y la sostienen sobre sus hombros estudios de decenas de universidades nacionales, estatales y locales, y centros de investigación públicos y privados. Ahora, desde su tribuna, senadores panistas encabezados por el expresidente de México, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa; la exprimera dama y suspirante a la Presidencia de la República, Margarita Zavala Gómez del Campo, y el exdirector de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), José Luis Luege Tamargo, pretenden desconocerla con discursos y tuits a escasos meses de que comience el proceso para elegir gobernador en el Estado de México.
     CERAO, una iniciativa ciudadana. El cabildo de Marco Antonio Lázaro Cano, alcalde de Chimalhuacán (2006-2009), aprobó por unanimidad la propuesta de los propietarios de los terrenos denominados “El Moño” o “Los Tlateles” o “”: que de las 735-25-09.423 hectáreas (ha) que comprenden, a un pedazo de éstos (200ha) se les otorgue el uso de suelo requerido para la instalación de industria ligera, recreación y deporte, así como el equipamiento urbano-administrativo y educativo, como parte del nuevo Plan de Desarrollo Municipal. “Ojalá el Gobierno del estado apruebe esta iniciativa”, expresó esperanzado en su Segundo Informe de Gobierno, Lázaro Cano el 10 de agosto de 2008.
    El CERAO se compone de tres propuestas clave: crear un parque tecnológico de 150ha que genere 40 mil empleos destinados principalmente a los chimalhuacanos (beneficiando de manera directa también a los habitantes de los municipios vecinos: Nezahualcóyotl, Ixtapaluca, Atenco y Texcoco); 30ha para la construcción de una Unidad Deportiva y Recreativa, integrada por 41 canchas para uso público de futbol soccer, profesional y semiprofesional, infantil y rápido; para frontón, tenis, basquetbol; un campo de beisbol, área de juegos infantiles, módulos sanitarios y estacionamientos, y 20ha para la Universidad Politécnica de Chimalhuacán (UPChi), que ya ofrece las ingenierías de logística, transporte y civil, y sistemas estratégicos de información, y que próximamente brindará la licenciatura en terapia física. Esta propuesta, nacida de los representantes populares del municipio, fue llevada a las oficinas estatales, donde largas diligencias acompañaron los trámites. Del inicio de las negociaciones habían pasado cinco años y tres presidentes municipales. Corrían los primeros días del último mes de 2012, cuando con motivo del Tercer Informe de Gobierno de la entonces presidenta municipal interina, Rosalba Pineda Ramírez, ante 20 mil chimalhuacanos, por primera vez y en público, el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, asumía el compromiso de impulsar el CERAO y ordenaba “instaurar una mesa de trabajo y planeación para hacer una ruta crítica a efecto de planear la fecha de ejecución del proyecto”.
El proyecto mejor blindado de la historia
El predio denominado “El Moño” o “Los Tlateles” pertenece al Ex Vaso del Lago de Texcoco, por lo que es considerado terreno federal. En 2001, la Conagua autorizó al Gobierno del Estado de México (GEM) que en estos terrenos se creara el Parque Ecológico Estatal “Ingeniero Gerardo Cruickshanck García”, proyecto que nunca se concretó. En noviembre de 2014, el pleno de la Legislatura local aprueba la desincorporación y donación de este predio al Gobierno federal para ser incluido en los estudios de factibilidad del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM). El 21 de julio de 2016, de acuerdo con el Diario Oficial de la Federación, de las 735ha que comprende el predio, 150ha de la parte sur son destinadas a la Empresa Paramunicipal de Participación Mayoritaria del Municipio de Chimalhuacán, denominada “Desarrollos de Infraestructura Sustentable Nuevo Chimalhuacán, S. A. de C. V.; es decir, se convierten en patrimonio del municipio de Chimalhuacán, “a efecto de realizar un proyecto de rescate ambiental y desarrollo social, urbano y económico, denominado ‘CERAO’”, luego de que el 18 de diciembre de 2015 en la Gaceta del Gobierno, Periódico Oficial del Gobierno del Estado Libre y Soberano de México, se autorizara al Ayuntamiento de Chimalhuacán, crear una empresa paramunicipal.
     Las 30 ha destinadas a la Unidad Deportiva y Recreativa fueron entregadas a Rosalba Pineda en su calidad de presidenta municipal de Chimalhuacán, y las 20ha a la rectora de la UPChi, luego de cubrir todos los requisitos de ley y de que la Conagua los avalara por no perjudicar la zona de amortiguamiento ambiental del NAICM.
     El CERAO colindará con el Lago “Nabor Carrillo”, el Circuito Exterior Mexiquense y los municipios de Texcoco y Chimalhuacán. Será una construcción vecina al NAICM, cuya extensión es de cuatro mil 430ha propiedad del Gobierno federal y que están sobre la superficie que pertenece al ex Lago de Texcoco. Es decir, el nuevo aeropuerto tiene veintidos veces más terreno que el donado para la construcción del CERAO (único lugar vacío e inmediato a Chimalhuacán que no ha sido devorado por la mancha urbana y que apenas representa 4.5 por ciento del destinado a la zona aeroportuaria).

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