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La Verdad del Sureste

VINO NUEVO ¿EN ODRES VIEJOS?


El Gregueriano: El vino nuevo no tiene buena crianza ni crecimiento óptimo en odres viejos; aún hay miles y cofradías que no entienden que el molde viejo ya se rompió.
    Las palabras caían con un peso demoledor. Venían las frases del líder con más legitimidad política, popular y ética que ha dado el país en un siglo. Era Andrés Manuel López Obrador, el miércoles 11 de julio, ante Diputados Locales, Presidentes Municipales y Gobernadores electos, ganadores sí, pero postulados por Morena.
    “No es discurso. Es que tenemos esa encomienda: acabar con la corrupción y actuar con austeridad republicana. (…) Que se acabe por completo la corrupción. Y el ejemplo lo tenemos que dar nosotros.” Les repetía.
    El aplastante peso de más de treinta millones de votos se amalgamaba con la reciedumbre acrisolada de una honestidad inquebrantable. La nueva figura histórica del país se imponía al habla:  
    “Tenemos que tener eso muy en cuenta (…) No hacer política en el viejo molde, de la política tradicional; ese molde se rompió, se hizo pedazos, el 1º de julio. La gente ya no quiere a los políticos corruptos, prepotentes, fantoches, falsos, mentirosos, que no quieren al pueblo. Entonces: Tener muy presente eso. No vayan a salir con sus tonterías. Porque la gente se los va a reprochar (…); no se equivoquen (…). ¡Cuidado! Y desde luego, no sólo es en la formalidad, es el fondo también: nada de corrupción. El que se eche a perder, ¡se acaba! ¡Perjudica a sus familiares! ¡Mancha a su familia! (…) afecta al país, ¡traiciona a la patria! Cero corrupción; ¡NO ES DISCURSO!”
    Y puso dos picas en Flandes: independientemente del respeto a la soberanía de los Estados y al municipio libre, por encima de ello está a patria; que se entienda: la patria exige honestidad incorruptible y atención prioritaria al pueblo (democracia es: el gobierno por el pueblo, del pueblo y para el pueblo, parafrasó a Abraham Lincoln en la Proclama de Gettysburg –Pensilvania-, el 19 de noviembre de 1863: “Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, jamás perezca…”).
    Se entiende que muchos aún no capten lo que se modificó, en el país, el 1º de julio; es todavía comprensible que grupúsculos, camarillas, cofradías, y grupos de poder económico o clientelar, no entiendan que aquellos viejos odres en los que libaban sus vinos, ya se rompieron y rodaron en pedazos. Que la nación requiere nuevos odres y que tiene a un líder que es un excelente manufacturero de ellos.
    Ya lo entenderán aquellos que, tratando de engañar a sus correligionarios, hablan de que el próximo Presidente, “designará” o propondrá al “nuevo” líder de un sindicato -ya sea el petrolero o el magisterial-; falaces como son y están acostumbrados a serlo, se atreven a afirmar, incluso, que AMLO ya le dijo a no sé quién, o a no sé a quiénes, que tal o cual será el Secretario General. López Obrador ha insistido: se acabó el sindicalismo “charro” y el caciquismo sindical. Ya entenderán lo que significa la frase: “habrá democracia sindical”.
    No lo entienden aquellos que arman grupos, “mesas” o conciliábulos para tratar de imponer a sus allegados en Secretarias de toral importancia, pero con base a un esquema y molde que ya ha demostrado ser un fracaso; que incluso el gobierno de EU, que fue el que lo impuso en el país con los gobiernos neoliberales del pan y del pri, está hoy aborreciendo y ha emitido balances y reportes de total fracaso.
    Trump ya ha apuntado que su Iniciativa Mérida no sirve; el nuevo régimen ya se ha decantado por abandonar esa nefasta política de subversión y subvención en el área. Ya lo entenderán, espero, después de la Cumbre en Puerto Vallarta.
    No lo entienden aquellos grupúsculos que tratan de sugerir o imponer a sus cuates en los cargos de la administración de los Estados; que afirman que tal Secretaría debe ser ocupada por personas del perfil que ellos desean –obviamente relacionados en intereses económicos y de negocios con ellos- (aquellos que sugieren que en las  Secretarias de Desarrollo Económico o en la, futura a crear, de Turismo, “debe” estar este o aquel, antes deben ver, siquiera, cómo designó el futuro Presidente a los titulares a nivel federal).
    Quienes encabecen esas dependencias no buscaran beneficiar a las cofradías; el gobierno federal, por ende el local, buscara que esas Secretarias beneficien a todos, a una Entidad o a la nación, a la mayoría no a la minoría.
    Ya lo entenderán quienes afirman que quieren copar con sus cuates, las Delegaciones Federales en la Entidad, cuando AMLO a nivel nacional desaparecerá todas las delegaciones federales y las Direcciones Generales de Delegaciones.
¡Ya pararan!
   

 

 

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