Violencia ha generado 1.5% más desempleo
México, DF., 23 de octubre.- La violencia y particularmente el incremento de asesinatos en municipios de México ha provocado un aumento de 1.5 por ciento en el desempleo, así como caídas de hasta 2.5 por ciento en el valor de las viviendas de las familias más pobres, de 1.2 por ciento en el ingreso laboral, de 0.4 por ciento en el número de propietarios de negocios y de medio punto porcentual en el autoempleo, revela el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en una compilación de estudios sobre los costos que genera el crimen en América Latina y el Caribe. “El crimen afecta de manera desproporcionada a los pobres, erosionando sus medios de subsistencia, ya de por sí exiguos”, se advierte en la publicación.
La región es considerada como la más peligrosa y violenta del planeta pues aunque tiene apenas 9 por ciento de la población mundial concentra el 33 por ciento de los homicidios de todo el planeta, seguida de África donde se comenten 31 por ciento de los asesinatos, Asia con 28 por ciento, Europa con 5 por ciento, América del Norte con 3 por ciento y Oceanía con menos del 0.3 por ciento del total.
El BID precisa que la tasa de homicidios en América Latina y el Caribe es de 20 por cada 100 mil habitantes. México sobrepasa el promedio regional con 21.5 homicidios por cada 100 mil habitantes y con ello se coloca en la posición número 16 entre 27 naciones analizadas. Honduras y Venezuela encabezan la lista con una tasa de 90.4 y 53.7 casos, respectivamente, en contraste con Cuba y Chile con tasas de apenas 4.2 y 3.1 homicidios por 100 mil habitantes, según los datos que obtuvo el organismo hasta 2012, último año el que existen registros comparables para los países analizados.
Impacto de 64 a 81 por ciento mayor en los pobres
En la compilación destacan dos investigaciones sobre México, también publicadas por el BID, que calculan las contracciones de la economía, el empleo y el precio de las viviendas como consecuencia del incremento de la violencia relacionada con el narcotráfico.
“El incremento de 100 por ciento en la tasa de homicidios está asociada a una caída en el precio de las viviendas de bajo costo de 0.9 a 1.2 por ciento, mientras que los precios de las zonas residenciales no se ven impactados”, refiere el BID al citar la investigación On the distributive cost of drug-related homicides, de Nicolás Ajzeman, Sebastián Galiani y Enrique Seira.
Los autores analizan los avalúos de un millón 300 mil casas y departamentos vinculados a todas las solicitudes de hipoteca reportados a la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF) entre los años 2008 y 2011, así como los homicidios registrados en el Sistema Nacional de Información en Salud. “Extrapolando a nivel nacional y considerando que entre 2006 y 2011 la tasa de homicidios se disparó más de 200 por ciento, estos resultados indican que durante el periodo los precios de las viviendas de las familias más pobres disminuyó 2.5 por ciento a consecuencia de la violencia”, abunda el estudio.
Además el incremento de la violencia tiene un impacto del 64 a 81 por ciento superior en los pobres en relación con los no pobres y aunque ambos grupos tienden a cambiar de residencia el efecto es mayor en 50 por ciento para los primeros. En municipios donde los homicidios aumentaron 150 por ciento entre 2008 y 2011, la reducción del precio de las viviendas en zonas pobres fue mayor que en sectores que han experimentado picos de violencia homicida de corta duración.
La otra investigación del BID demuestra que el incremento de homicidios relacionados con el narcotráfico por cada 10 mil habitantes durante un trimestre genera a nivel municipal una disminución de 2 por ciento en la proporción de personas que trabajan y de 3 por ciento en el siguiente trimestre. Se trata del estudio ‘Las consecuencias económicas de la violencia del narcotráfico en México’ a cargo de Gustavo Robles, Gabriela Calderón y Beatriz Magaloni, quienes analizaron los índices de homicidios y el comportamiento de varios indicadores económicos que registraron mil 308 municipios del país de 2002 a 2010.
“De igual forma, este aumento en la tasa de homicidios conlleva un alza de 1.5 por ciento en la tasa de desempleo, una baja cercana al 0.4 por ciento en la proporción de personas propietarias de negocios y una reducción de 0.5 por ciento en la proporción de persona autoempleadas. Asimismo, los autores encuentran que el incremento de un homicidio vinculado con el narcotráfico por cada 100 mil habitantes genera una disminución aproximada del ingreso laboral de 1.2 por ciento”, puntualiza el BID.