Esas posiciones están determinadas por la experiencia histórica y política de los tabasqueños, a sus demandas, a sus apegos a AMLO y, sobre todo, en los sectores populares, a la esperanza de que en Tabasco se viva una efectiva transformación social, que cambie sus vidas hacia el bienestar social. Porque muchos tabasqueños estamos conscientes de que el poder en Tabasco, lo siguen ejerciendo políticos profesionales que reproducen relaciones, prácticas y posiciones (propias) del régimen priista. Son funcionarios públicos que tienen la cultura y la mentalidad de: servir primero a los grupos a los que pertenecen, a sus aspiraciones personales y a intereses oligárquicos y, si da tiempo, después, al pueblo.
Los ciudadanos en Tabasco, sabemos que en las estructuras de poder y en las instituciones locales, siguen operando y ejerciendo una hegemonía, una clase política que no asume a cabalidad el proyecto de la 4T. Son diputados, presidentes municipales, senadores, magistrados y jueces, etc., sujetos y sectores que representan a toda una burocracia enquistada en las instituciones, que no tiene la convicción social de asumir los principios y el proyecto de la 4T.
Por el hecho de que el presidente de México sea un tabasqueño; por los proyectos federales de desarrollo económico: Tren Maya y Refinería de Dos Bocas; y los apoyos de la secretaría federal de bienestar social: becas a estudiantes, Sembrando Vida, apoyo a los adultos mayores, etc., muchos tabasqueños hemos soportado las deficiencias de la administración pública local; hemos aguantado la ignorancia, ineptitud y falta de compromiso de funcionarios de todos los niveles, para resolver las necesidades sociales en materia de: cultura y educación, salud, trabajo, desarrollo urbano, seguridad pública, comercio, servicios públicos, etc.
Por esas razones, la 4T tiene retos específicos en Tabasco; el primero, tiene que ver con consolidar una clase política que asuma (coherentemente) el proyecto que hoy impulsa AMLO; una clase política formada para servir al pueblo, con la formación intelectual y política para asumir los principios y compromisos de la 4T, que sea capaz de rebasar el pragmatismo político de los actuales gobernantes. Los tabasqueños deben ser gobernados por una nueva clase política con vocación de servir, en función de los intereses y necesidades de las mayorías, que no se ate a compadrazgos, ni a los intereses de las oligarquías locales.
En Tabasco existen diversos políticos, maestros, representantes sindicales y campesinos, lideres comunitarios, académicos y profesionistas, que han sido desplazados y marginados por los exneoliberales, que hoy gobiernan el estado. Son mujeres y hombres que, con formación y práctica política de izquierda, apoyan a pie y puntilla a AMLO, que lo escuchan y llevan sus ideas a sus áreas de trabajo y convivencia social. Ahí, están esperando a ser convocados, reagrupados y articulados para defender la 4T en Tabasco y, hacer una realidad, la esperanza que el pueblo viva en efectivo bienestar.
