El incidente, que se dio en medio de una protesta de trabajadores del Séptimo Circuito del Poder Judicial de la Federación, fue festinado por los adversarios políticos de López Obrador. En redes sociales dieron rienda suelta a su odio y resentimiento hacia el político tabasqueño casi inmediatamente después de ocurrido ese lamentable hecho.
No es la primera vez que insultan, profieren palabras soeces en contra del presidente. No ocultan su repudio al Ejecutivo, lo patentizan a la primera oportunidad que se les presenta y el domingo fue una más de tantas.
Las granjas de troles, controladas por enemigos jurados del presidente, se dieron vuelo denostándolo. Hubo expresiones groseras, ofensivas hacia su persona. Muchos lo celebraron como si se hubiera tratado de una proeza, cuando en realidad estamos hablando de una acción deplorable y condenable.
Las diferencias políticas no tienen por qué dirimirse con agresiones. La política no está regida por la ley de selva, por el sometimiento del adversario, ni la violencia puede sustituir a la razón. Está claro que cuando no se tiene argumentos ni ideas, en el terreno de la discusión pública, se da paso a la sinrazón y se puede cometer cualquier barbaridad.Nadie molestó al agresor, ni el personal de seguridad que cuida al presidente, muy escaso por cierto, repelió ese cobarde acto. López Obrador no perdió la compostura. Se tomó el asunto con mucha tranquilidad. Pidió no ejercer ninguna acción en contra del tipo que quiso agredirlo con una botella.
Ayer en la mañana el presidente se refirió a ese episodio. “Ayer me tiraron una botella de agua, pero como yo empecé jugando béisbol, hasta la pude haber agarrado, pero no pasó a mayores, entiendo que están enojados, molestos. Por esto mismo ellos quisieran que no cambiara nada, el conservadurismo viene precisamente de mantener, pero eso ya no se puede, se les va a ir pasando el enojo”, dijo.
El que le lanzó la botella puede estar tranquilo, no habrá ninguna acción en su contra por decisión presidencial. Mientras la oposición reacciona con virulencia y recurre a métodos violentos, el presidente actúa de manera comedida, tolerante. Inclusive le pide a sus seguidores actuar con respeto y tolerancia hacia quienes piensan diferente. A las agresiones el presidente responde con abrazos. Sin duda que no son iguales.
HABERES
Pocos días faltan para el inicio de las nuevas administraciones tanto federal, con Claudia Sheinbaum, como en las estatales, entre ellas la de Javier May. Mientras tanto, en diversas instituciones hay grupos que se atrincheran para tratar de mostrar su fuerza y su disposición a resistir al cambio. Así como sucede en el Poder Judicial, que en Tabasco hasta la escuela de Derecho (y de Derecha), se manifestaron contra López Obrador. Ahí también el Grupo Mayans busca establecer su coto de poder, como lo ha hecho con la rectoría. No le busquen.
