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La Verdad del Sureste

EL 2012 DE AGM EN EL 2018 DE ANJ


El Gregueriano: El priista Andrés Granier tuvo pretexto para justificar la desastrosa situación de Tabasco y para hundir al Estado al final de su administración. ¿Qué pretexto o cuáles inadmisibles justificaciones tiene el perredista para cerrar su administración igual o peor que la del priista? ¿Por qué se está repitiendo el 2012 de Granier en este 2018 del perredista?
    El ultra, mega, súper corrupto priista de Andrés Granier tuvo un pretexto real y creíble para hundir en una profunda crisis a Tabasco y a los tabasqueños; achacó la debacle del Estado a la catástrofe de las inundaciones de 2007, mientras el pri, él y sus funcionarios, se dedicaban a saquear las arcas y poner en posición de inanición al Estado. Saqueo inmisericorde que fue tapado por el Poder Legislativo: sus diputados priistas le aprobaron sus cuentas públicas –algunos de ellos hoy son altos funcionarios del gobierno de Arturo Núñez-.
    La bandera que utilizó, los 3 primeros años, la administración “perredista” para justificar las deficiencias y debilidades de su ejercicio fue, precisamente, achacar a la debacle que perpetró Granier y el pri, tales ineficiencias e incompetencias. Realmente el afirmar que es una administración perredista la de Núñez, es faltar a la verdad. Se rodeó de puros priistas destripados o cartuchos quemados que, además, han demostrado siempre –con muy contadas excepciones- no ser aptos, no ser competentes, no ser eficientes y lo peor, no ser honestos. Así labró la estela de su administración el gobierno del perredista.
    Hoy, bastantes de aquellos que confiaron en las cualidades supuestas de buena administración están decepcionados y desilusionados; más ahora que, se están repitiendo los mismos fenómenos que en el fin del desastroso sexenio granierista priista.
    Empleados del gobierno del Estado, de casi todas las dependencias, manifiestan su enojo, su molestia con el desempeño de sus jefes y mandos superiores. Peor, a miles de ellos no le han pagado adeudos del 2017, y sus quincenas de enero; en algunos casos llevan ya dos meses laborando bajo contratos y no les pagan. Así comenzó el 2012 de Granier. ¿Con qué se justifica la administración del perredista al respecto?
    Los empleados, profesores y cuerpo de seguridad de la UJAT, después de plantones, marchas, molestias serias y enojos, han manifestado la desastrosa situación de esa universidad. Por muy “autónoma” que se diga, es una dependencia pública, y la buena marcha de dicha institución es responsabilidad del Rector y del Titular del Poder Ejecutivo. Ahí hay una muestra de lo que nunca debió hacerse; de lo que nunca debió repetirse. Recuerdo la UJAT en el 2012 del priista AGM y veo que, en el 2018 del perredista, la situación está peor.
    Todavía el martes, al ex diputado priista incompetente Fiscal General, los empleados le hicieron otro plantón y le tomaron las oficinas –aunque este “funcionario” estaba rodeado de guaruras, lo obligaron a pararse en las escalinatas del edifico para oír su lastimera y falaz súplica-. De nueva cuenta, la culpa se la tiró a Núñez y al Secre de Finanzas. Los empleados, a los que se les adeudan cantidades serias y atrasadas de meses, no cejan en sus exigencias; más enojados están tras oír las falsedades del priista Fiscal –al que designó Granier Melo en diciembre de 2012-.
    En esa área falta que los más de 50 ex empleados de la PGJ y luego de la FGE que le han ganado juicios contenciosos administrativos al priista Fiscal y han obtenido condenas de pagos –por cientos de miles y algunas de millones de pesos-, acudan a la autoridad federal para exigir tales pagos –mismos que éste “funcionario” se niega a liquidar y ha retenido-, para que se sepa si no sólo a los ediles –ya van en el país más de 12 ediles a los que la SCJN destituyó y ha ordenado sean encarcelados- se les destituye y consigna a cárcel por desacatar laudos –en este caso, desacatar las sentencias de condena a pago del Tribunal Contenciosos-. Se recuerda el pavoroso desastre de la PGJ del 2012 del priista Granier, que hoy, en el 2018 del perredista, tiene su réplica –quizá más fuerte- que la del priista.
    Muy orondo el priista madracista Jaime Mier dejó el Colegio de Bachilleres para irse de candidato del prd; lo dejó con un adeudo –boquete- de más de 960 millones de pesos. Nunca el Gobierno perredista entregó el dinero al igual –o en la misma cantidad- que la federación (dinero o cantidad igual que debe dar por el llamado Pari passu). Mier y Terán, encubrió tal anomalía a cambio de su postulación.
    Y capítulo aparte amerita la corrupción del priista del 2012; ¿o quiere hablarse de la del perredismo en el 2018?
    
 

 

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