AFLORA MÁS PORQUERÍA II
En el caso del multimillonario lavado de dinero filtrado en los documentos del panameño Grupo Mossack Fonseca –que sabemos es dinero de origen ilícito-, el Gobierno Federal le apuestan al olvido o a usar estas corruptelas para presionar a los involucrados a que aflojen lana para financiarles la futura campaña presidencial; cohecharlos, pues. Trata de que los corruptos les sirvan de “madrinas” y de “sapos” –usando el léxico de los traquetos-. O sea: el SAT no hará ninguna investigación.Busca que los hoy involucrados le suelten la sopa para delatar a otros ladrones lavadores de dinero. El responsable del SAT, Aristóntoles Núñez, dijo que de los 33 investigados, 18 ya tienen una auditoría en proceso y 2 se investigan a petición extranjera. En caso de que los recursos sean de procedencia lícita, retornen los capitales a México y los inviertan durante tres años en el país, los involucrados tendrán derecho a que se les condonen las multas y recargos; y los convocó a delatar y “chivatear”: en ese proceso “hoy podríamos empezar a solicitar o invocándolos a acuerdos amplios de intercambio de información.” Quiere pasar de administrar el Cártel Federado de narcopolíticos a instaurar el Cartel de los Sapos lavadores.
Y la historia avala la actitud de protectores a los ladrones y lavadores de dinero, incluso desde antes de que López Portillo acusara a políticos y banqueros traidores a la patria de saqueadores y elaborara la lista de “saca dólares”. Vea.
La Unidad de Inteligencia Financiera fue implementada por el gobierno mexicano a exigencias de la comunidad internacional (desde 1977 las naciones desarrolladas confluyeron hacia el Comité Edgmont por el cual se crearon las llamadas Financial Intelligence Unit (FIU), independientes entre sí pero coligadas para el intercambio de información).
En México fue hasta 1997, veinte años después de la creación de las primeras células que se constituyó el centro respectivo dentro del organigrama de la Procuraduría Fiscal; pretextando razones de seguridad no se informa de sus actividades (o sea, se pasa por el arco del triunfo al IFAFI -hoy INAI-). No ha servido para maldita la cosa.
Dicha Unidad intercambia información con las demás unidades para tratar de frenar el mal uso de las instituciones financieras y, por ende, la penetración de los “cárteles” en la estructura.
Así ha sido por sexenios. En 1999 se entrevistó a Ismael Gómez Gordillo, abogado y maestro de la nueva casta burocrática tan ligada a la tecnopolítica, en funciones de Procurador Fiscal de la Federación –desde este cargo fue lanzado hacia la Dirección de Aseguradora Hidalgo para relevar a Humberto Roque Villanueva –el buey aquel de la roqueseñal- cuando éste optó por el papel de iluso precandidato priísta a la presidencia de la República-.
Una pregunta, una sola, bastó para hacerle perder su proverbial parsimonia, incluso el timbre grave de su voz. “Con la muerte del “capo” Amado Carrillo Fuentes, el más buscado según la policía, algunos hilos sueltos podrán unirse. Me refiero, a los capitales sucios”. Bueno, sí. En eso estamos trabajando. “¿A través de la Unidad de Inteligencia Financiera?”
Gómez Gordillo, sorprendido, salta en su sofá y repregunta: ¿Y usted cómo lo supo? Las actividades de la Unidad no están a la vista de nadie, aunque se trate de un organismo público. “¿Son secretas?”
“¿A partir de cuándo investiga los capitales sucios, el “lavado de dinero” y a los presuntos socios de los narcotraficantes?” (Debió haber contestado ¡desde nunca!), pero respondió: No podemos poner en juego la vida de ninguno de mis colaboradores.
Y esa actitud es la que han asumido siempre, desde su creación la petulante Unidad de Inteligencia Financiera. Pudo haber investigado a los ladrones exgobernadores Tomás Yarrington, Fidel Herrera, Andrés Granier, Moreira o Arturo Montiel y al mismo Peña. No lo han hecho.
¿Temen algún atentado? Algo dijo Bill Marlin cuando se le entrevistó en México. Bill Marlin (vicepresidente de Kroll O´gara, empresa privada dedicada a dar seguimiento a las operaciones financieras ilícitas; especie de agencia de detectives especializada en descubrir las inversiones y movimientos que se realizan con el llamado “dinero sucio” proveniente de las mafias), dos meses después de la explosiva “Operación Casablanca” –cuando aprehendieron una decena de funcionarios bancarios mexicanos, con mando intermedio, por el gobierno de Estados Unidos (en flagrante violación a la soberanía nacional), Marlin ofreció sus servicios a los bancos implicados, entre ellos Bancomer, Banca Serfín y Banca Confía.
Otro extitular de la Procuraduría Fiscal de la Federación, Gabriel Reyes Orona, asegura que los políticos mexicanos tienen mucha experiencia en esconder su dinero en paraísos fiscales ante la falta de control gubernamental.
Dice que con las triangulaciones y las complejas estructuras financieras lo que se busca es perder la identidad de los dueños del dinero a través de números y en las que las partes involucradas no se conocen unas a otras.
Subraya que en esas operaciones en las que la información está en compartimientos, ya no hay movimiento de dinero, sino generación de derechos. Ahora todo se hace en la nube, pero en este caso se trata de una “black cloud”, ironiza.El ocultamiento del dinero no sería posible sin la participación de los bancos, empezando por los más grandes a nivel mundial, que fungen en muchos casos como accionistas en las empresas creadas en los offshore. Hay decenas de políticos mexicanos que son beneficiarios de sociedades off shore a través de familiares o prestanombres.