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La Verdad del Sureste

AMLO: DURO CONTRA LA CORRUPCIÓN


El Gregueriano: “Cero corrupción, cero impunidad; se va a acabar la corrupción de México. Esa es nuestra propuesta, y por eso nos va a rendir el presupuesto. Vamos a financiar el desarrollo del país y va a haber crecimiento, empleo y bienestar”.
    En el Plan Nacional de Gobierno de Morena, presentado en el Auditorio Nacional, hay 5 grandes ejes. Uno de ellos es el combate hasta sus últimas consecuencias contra la corrupción. Y si es un compromiso de Andrés Manuel, téngase la certeza que se cumplirá ese combate.
    El Plan de Gobierno asienta una frase de Andrés Manuel: “La sociedad ve con enojo y frustración cómo gobernadores y funcionarios públicos de los partidos políticos tradicionales han hecho de la corrupción una práctica normal, mediante el robo directo de miles de millones de pesos, donde la mayoría de los casos goza de impunidad y protección gubernamental”
    Los datos le dan la razón a López Obrador. La corrupción es el tema que más enciende a los mexicanos. En las cinco variables que presenta el Barómetro de la Corrupción de Transparencia Internacional sobre qué opinan los mexicanos sobre el fenómeno, rechazan las cuatro que tienen que ver con lo que se ha hecho para combatirla, y expresan su disgusto con los niveles de corrupción. El 74% señala que son las personas, no los políticos, quienes pueden cambiar las cosas.
    De acuerdo con Transparencia Internacional, citada en el mismo Plan de Gobierno, el 61% de los mexicanos piensa que la corrupción ha aumentado y el 51% admite haber pagado sobornos para poder hacer menos complicada su vida cotidiana, que es el porcentaje más alto en todo América Latina, y muestra una sociedad plagada por la putrefacción de ese mal. México está ubicado en el lugar 123 de 176 países analizados, junto con naciones africanas controladas por líderes tribales o jefes de organizaciones guerreras, y a la par de los déspotas del Medio Oriente y Asia.
    El Plan de Gobierno recuerda la postura de López Obrador sobre la declaración reiterada de Peña Nieto de que la corrupción es cultural en México. “La corrupción no es un asunto cultural ante el cual debamos resignarnos, ni una forma de ser de los mexicanos en general, sino una desviación de los gobernantes que puede y debe ser erradicada”, dice. “Por ello resulta fundamental respetar la ley. Si hay voluntad para aplicarla, se puede atacar la impunidad desde su raíz”.
    El documento no se equivoca. El Instituto Mexicano para la Competitividad, que también es citado, identifica la crisis de representación de los gobernantes frente a los gobernados: 91% no confía en los partidos políticos, 83% no confía en los legisladores, y 80% no confía en las instituciones del sistema judicial. El rechazo es generalizado.
    En la última encuesta de aprobación presidencial elaborada por la empresa Buendía & Laredo para El Universal, la aprobación de Peña Nieto se colocó en 31%, como resultado del activismo y protagonismo del Presidente durante los sismos de septiembre. Pero, la desaprobación –6.4 de cada 10 mexicanos–, sigue siendo la más alta que ha tenido un Presidente mexicano en su quinto año de gobierno.
    La lectura de Morena y de López Obrador es certera en términos de la ciudadanía y electorales. “El estancamiento, el deterioro, la desigualdad y la corrupción no son los únicos destinos posibles de México”, indica el documento. “Cambiar esta circunstancia nacional siempre ha estado en nuestras manos”.
    Pero el combate a fondo y en serio contra la corrupción no lo pueden emprender sujetos como Meade o como CAnaya que forman parte de la cadena enmugrecida de corruptos. Meade ha sido, desde hace dos décadas eslabón clave de corruptelas multimillonarias, tanto para los bandidos del pan como del pri –desde el FOBAPROA y el IPAB, hasta el desvío de Patrimonio Nacional Invertido en las empresas paraestatales o la llamada estafa Maestra. Y CAnaya mucho menos: desde que fue secretario particular del gobernador del Estado de Querétaro -de 2003 a 2009- y luego al ocupar el cargo de coordinador de Desarrollo Humano del Gobierno del Estado de Querétaro -de 2008 a 2009- ha dejado una estela de corruptelas insultante; no sólo hay tufo de peculado y tráfico de influencias en su vida, sino horrendo hedor (sólo por citar un caso, hay uno, probado, de desvío de CAnaya de más de 300 millones de pesos).
    AMLO: realmente sí irá contra la corrupción y el castigo a los corruptos. Los otros, no puede, ni quieren: son cómplices.

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