Andrade da palos de ciego; busca reflectores
Tabasco necesita efectividad parlamentaria ante la apremiante situación que nos aflige, urgen leyes, acuerdos, propuestas que coadyuven con el poder Ejecutivo para llevar a cabo los proyectos que propiciarán el desarrollo económico, educativo, cultural y social del estado, sin embargo, a un mes y veintitantos días de haber iniciado la LXII legislatura en el recinto en que ésta reside, pareciera estar instalada una arena donde los enfrentamientos y los escándalos son la principal orden del día.
Uno de los protagonistas, sin duda, es el diputado y ex gobernador del estado, Manuel Andrade Díaz, tal parece que ve en los demás legisladores meros súbditos, y al gobierno estatal blanco de sus ironías, haciendo señalamientos con el único fin: demeritarlo ante la opinión pública.
No tiene más argumentación que emitir alegatos favorables a su propia administración y hablar con verdades a medias.
Pareciera que la labor de Manuel Andrade, en lugar de legislar, es la de repartir descalificaciones a nombre de los ciudadanos, con su tono de voz que denota la soberbia y frivolidad de un personaje que una vez ostentó el poder sólo busca la atención y la simpatía de los medios de comunicación para capitalizar sus escándalos. Pero ahora los exhibe diciendo que son chayoteros, porque afirma que le consta. En su intento por volverse popular y hacer creer a la gente de que está de su lado y que además es un defensor de las causas justas, utiliza expresiones que viniendo de un legislador con alto nivel como el que presume, está fuera de lugar.
Es más que burdo oír frases como ´les vale sombrilla´, y las desgastadas ´mangas del muerto´, cuando sólo busca difamar el trabajo de los funcionarios gubernamentales de la administración estatal. Para Andrade Díaz no hubo mejor desempeño que el de su gobierno priista, como si los tabasqueños no supieran que él se adjudicaba obras del ámbito federal como propias de su administración; y que además se sabe ahora que los recursos que debieron usarse en el mantenimiento del sistema hidráulico de Tabasco, como el desazolve de los ríos Grijalva y Usumacinta, fueron desviados con fines desconocidos por su persona y sus funcionarios.
Este supuesto representante popular sólo contribuye a empeorar el concepto que los ciudadanos comunes tienen de la clase política, reclamándoles más productividad y menos circo. Pero Manuel Andrade sólo demuestra ser uno más de los que llegaron a la Cámara de Diputados, con el objetivo de desestabilizar el orden público en el estado y empañar las labores de otros legisladores para justificar sus dichos. Llegó para satisfacer sus ambiciones y la de su diezmado grupo de saqueadores.