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La Verdad del Sureste

Cámara, ¡acción!


 @UTufigno

22 de marzo de 2010. Los padres de la tristemente célebre niña Paulette dan a conocer la misteriosa desaparición de ésta. La noche anterior se había ido a dormir como todas las noches, pero a la mañana siguiente ya no estaba en su cuarto. La Procuraduría General de Justicia de Estado de México tomó cartas en el asunto y comenzó a investigar. El caso pronto se volvió mediático y circularon toda clase de versiones que lo mismo hablaban de un pleito entre los padres que una venganza de algún empleado.
    La desaparición de Paulette se volvió tema en redes sociales, en programas de televisión y en los noticieros más populares de la televisión abierta. Cuatro días después de su desaparición, el entonces procurador mexiquense, Alberto Bazbaz, hizo acto de presencia en el mismo cuarto del cual había desaparecido Paulette. Pero no sólo él, incluso diversos reporteros y una conocida conductora de la principal televisora estuvieron en el cuarto de Paulette.
    En la quinta visita que agentes ministeriales realizaron al departamento de Paulette –la madrugada del 30 de marzo-, la encontraron muerta al pie de su cama. Según afirmaron, Paulette falleció “por asfixia mecánica por obstrucción de fosas nasales”. -¿Y cómo ocurrió eso?, ¿cómo que en su cama?-, fueron las preguntas que inmediatamente saltaron. “Pues sí”, dijeron los sesudos investigadores que no la habían localizado ni con la ayuda de perros rastreadores. La versión oficial fue que ella se enredó en sus sábanas durante la noche.  
    El caso fue tan controvertido que mereció verse ironizado en la película “La dictadura perfecta”. Por cierto, en ese entonces un tal Tomás Zerón estaba a cargo del área de Investigación y Análisis de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México.
    9 de diciembre de 2005. Los noticieros matutinos de las cadenas de televisión abierta hacen una pausa en sus contenidos para transmitir “en vivo y en directo” el rescate de unas personas que se encuentran secuestradas en un rancho en las afueras de la Ciudad de México. El reportero de la principal televisora -presente en el lugar- informa que la AFI está por dar “un duro golpe contra la industria del secuestro” pues “van a liberar a tres personas” privadas de su libertad.
    El conductor de dicho noticiero de Televisa, un joven “metrosexual” que rápidamente ascendió en el estrellato, no se pierde ningún pormenor del “rescate en vivo” y sólo hace pausas porque, ustedes entenderán, los patrocinadores no conocen de razones. Si alguien observa con cuidado el video desde el inicio del operativo apreciará al menos dos detalles: al momento que los policías se dirigen al cuarto donde están los secuestradores, la puerta se cierra lentamente, y atrás de ella se encuentra un hombre de abrigo negro cuyo rostro no es mostrado en ningún momento por las cámaras de televisión.
    Instantes después, Israel Vallarta, el presunto secuestrador y novio de Florence Cassez, es sujetado del cuello por el mismo personaje de abrigo negro quien, ante las cámaras de televisión, ejerce en contra del detenido actos de maltrato para que responda las preguntas del reportero. Ante la queja de dolor, transmitida en vivo, el reportero le pregunta: -¿Qué le duele, quién le pegó?
    Posteriormente se sabría que el hombre del abrigo negro era Luis Cárdenas Palomino, uno de los más cercanos colaboradores de Genaro García Luna. Pero también se sabría, y así lo reconocería Carlos Loret de Mola, que dicha “transmisión en vivo” había sido un montaje (para deleite del rating de la televisora). Lo lamentable para las víctimas del secuestro fue que esta “escenificación ajena a la realidad”, como la llamó la Suprema Corte, fue la base que permitió la liberación de Cassez.   
    El caso fue tan controvertido que mereció verse ironizado en la película “La dictadura perfecta”. Por cierto, en ese entonces un tal Tomás Zerón era otro de los hombres de mayor confianza de García Luna, dentro del área de Control Policial.
    Hoy, Tomás Zerón es cuestionado porque su presencia en el basurero de Cocula, un día antes del hallazgo de la única prueba que relaciona a los 43 estudiantes desparecidos con dicho lugar, no se encuentra registrada en el expediente integrado por la PGR. Y con esos antecedentes, vaya usted a saber de dónde salió esa única prueba.   
   

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