Apreciado Andrés Manuel: Al enterarme de tu propuesta de la república amorosa me dio gusto, porque comparto contigo el planteamiento de que el amor es esencial para el quehacer del hombre y sus organizaciones.
He estudiando sobre el liderazgo por casi veinte años, hice estudios de postgrado en este asunto, conozco los distintos paradigmas del liderazgo y sus teorías más significativas. Inscrito en la teoría del liderazgo de servicio, continué investigando y usé la dialéctica marxista para analizar en los cuatro evangelios el liderazgo de Jesucristo, hace tres años, llegué a la concepción de que la verdadera esencia del liderazgo es el amor y que en las organizaciones e instituciones se necesita un líder que ame, un líder amante, un líder amacional. Por eso me dio muchísimo gusto al enterarme de tu propuesta de la república amorosa.
Actualmente estoy terminando de escribir un libro sobre este asunto: “Liderazgo Amacional” (Único modelo para liderar con amor). Creo que dicho libro lo voy a tener que tratar de publicar yo mismo, en vista de que las editoriales a las que mande la propuesta editorial, la rechazaron por pensar que la obra es con la finalidad de apoyar tu candidatura, el trabajo, en realidad sólo es una nueva propuesta teórica de como liderar teniendo el amor como principio esencial del liderazgo.
He leído tus propuestas para que los mexicanos vivamos mejor y me imagino que nacen de tu verdad la que te hace ser lo que eres. Edificar sobre el amor es construir en la roca, cosa que veo estas haciendo. Se congruente, eso no es fácil como tú ya bien sabes.
La causa de Dios es el amor, amar e impulsar el amor. Aquellos que son insultados y perseguidos por amar e impulsar el amor, como lo eres y seguirás siendo tú, son bienaventurados, gózate y alégrate por que tendrás una gran recompensa pronto y también después.
Quienes aman de verdad e impulsan el amor como lo pretendes, llegan a ser sal para los hogares y luz para los hombres; sus obras están a la vista, para cerrar la boca de sus detractores.
México necesita gobernantes que no sean corruptos, que den cumplimiento a sus leyes que son el sentimiento de la nación, han de ser congruentes, ejemplares y dignos de emular.
Amar no es fácil y ser un hombre que ama y al mismo tiempo lucha por ser el elegido para gobernar no es fácil cuando solo se cuenta con la fuerza humana y viene la tentación de alejarse de las conductas emanadas del amor, de trampear, atacar, mentir, meter zancadillas, etc.
Aunque lo crean o no, Dios pone gobernantes y los quita cuando quiere, Él sigue teniendo el control aunque no lo parezca, aunque se tenga la impresión que son las componendas humanas las que pueden y hacen mantener el control de quienes gobiernan.
Hay que avanzar confiando en el poder extraordinario del amor, no dejar de amar e impulsar el amor. Hay que amar a todos e inclusive al que se siente más que adversario y nos ataca como enemigo, aquel que quisiera que muriéramos para que le dejemos el paso libre. Hay que hacer todo con amor, ¡si! No es fácil, pero no hay nada importante que se tenga que hacer que sea fácil, si fuera fácil cualquiera haría cosas trascendentes. La trascendencia surge de hombres y mujeres cuyo quehacer surge dentro de un marco firme de principios y valores, una persona visionaria y congruente.
Hay que ser agente de reconciliación a pesar de los pesares, porque quien ama de verdad inmediatamente se convierte en agente de reconciliación, por supuesto que sin dejar de ser honesto y justo, que aplica la disciplina consciente cuando corresponde.
No es fácil perdonar, y no es fácil porque no es humano hacerlo, el perdón surge del amor y este aunque se diga lo que se diga para tratar de negarlo, tiene una connotación más allá de las estrellas.
Es necesario perdonar al adversario, al enemigo, hay que amarlos sin dejar de mantener la verdad en alto, porque ella liberta y hay que ser congruente. El que ama dice la verdad porque es un libertador, porque vive guiado por principios y la veracidad es un valor surgido del principio del amor.
Hay que tratar a nuestro pueblo como nos gustaría ser tratados. Cada mexicano vale mucho, muchísimo más del valor que se nos ha dado, por ese valor que nos han dado los gobernantes es que estamos en la miseria, el hambre y la desesperación, hay que evitar que esto siga así, hay que darle a nuestro pueblo el valor que le corresponde, pero eso, solo se hará si se le ama, si se le proporciona lo que necesita, si esto se traduce en programas de gobierno que ayuden al mayor número de familias a salir de la pobreza, de la miseria y le devuelvan la dignidad. Hay quienes dicen amar e impulsar el amor y no es cierto, son puro discurso a fin de montarse en determinado puesto público para beneficiarse y por eso no se cree cuando alguien, como tu ahora, surge con este discurso del amor por su pueblo, sin embargo, por sus frutos los conoceréis, todo buen árbol da buen fruto.
Quienes pretenden medir las posibilidades futuras por el pasado, están equivocados, porque como dijo Heráclito, “todo cambia” y lo único que no cambia es que todo cambia, nada es estático, todo cambia y las personas también cambian como dice la canción de Julio Numhauser.
Javier Sicilia dijo que “el amor es ajeno al poder, el amor no obliga, no pretende establecer condiciones, es algo que surge, que nace, a quien ama no le interesa dominar. Por eso, es absurdo pretender institucionalizar al amor y mandatar a alguien a que ame”. Coincido con él en casi todo lo dicho en esta cita, sólo subrayo que el amor no es ajeno al poder. El amor es un poder en si mismo que proporciona autoridad y viceversa. Todo aquel que ama de verdad, sirve y el que sirve gana la confianza de aquellos a quienes sirve y esto le da autoridad y consecuentemente poder.
Ciertamente no se puede institucionalizar el amor, no se puede ordenar que se ame, pero si se puede traer valores que emanan del amor al espacio público y operacionalizarlos para beneficio de todos.
Que en este año concretes tus sueños más preciados y sea para beneficio de todos los mexicanos, sin importar el color y grupo al que pertenezcan, porque has de recordar que el sol siempre sale, y sale para todos los mexicanos sin distinción de ninguna especie.
[email protected]
He estudiando sobre el liderazgo por casi veinte años, hice estudios de postgrado en este asunto, conozco los distintos paradigmas del liderazgo y sus teorías más significativas. Inscrito en la teoría del liderazgo de servicio, continué investigando y usé la dialéctica marxista para analizar en los cuatro evangelios el liderazgo de Jesucristo, hace tres años, llegué a la concepción de que la verdadera esencia del liderazgo es el amor y que en las organizaciones e instituciones se necesita un líder que ame, un líder amante, un líder amacional. Por eso me dio muchísimo gusto al enterarme de tu propuesta de la república amorosa.
Actualmente estoy terminando de escribir un libro sobre este asunto: “Liderazgo Amacional” (Único modelo para liderar con amor). Creo que dicho libro lo voy a tener que tratar de publicar yo mismo, en vista de que las editoriales a las que mande la propuesta editorial, la rechazaron por pensar que la obra es con la finalidad de apoyar tu candidatura, el trabajo, en realidad sólo es una nueva propuesta teórica de como liderar teniendo el amor como principio esencial del liderazgo.
He leído tus propuestas para que los mexicanos vivamos mejor y me imagino que nacen de tu verdad la que te hace ser lo que eres. Edificar sobre el amor es construir en la roca, cosa que veo estas haciendo. Se congruente, eso no es fácil como tú ya bien sabes.
La causa de Dios es el amor, amar e impulsar el amor. Aquellos que son insultados y perseguidos por amar e impulsar el amor, como lo eres y seguirás siendo tú, son bienaventurados, gózate y alégrate por que tendrás una gran recompensa pronto y también después.
Quienes aman de verdad e impulsan el amor como lo pretendes, llegan a ser sal para los hogares y luz para los hombres; sus obras están a la vista, para cerrar la boca de sus detractores.
México necesita gobernantes que no sean corruptos, que den cumplimiento a sus leyes que son el sentimiento de la nación, han de ser congruentes, ejemplares y dignos de emular.
Amar no es fácil y ser un hombre que ama y al mismo tiempo lucha por ser el elegido para gobernar no es fácil cuando solo se cuenta con la fuerza humana y viene la tentación de alejarse de las conductas emanadas del amor, de trampear, atacar, mentir, meter zancadillas, etc.
Aunque lo crean o no, Dios pone gobernantes y los quita cuando quiere, Él sigue teniendo el control aunque no lo parezca, aunque se tenga la impresión que son las componendas humanas las que pueden y hacen mantener el control de quienes gobiernan.
Hay que avanzar confiando en el poder extraordinario del amor, no dejar de amar e impulsar el amor. Hay que amar a todos e inclusive al que se siente más que adversario y nos ataca como enemigo, aquel que quisiera que muriéramos para que le dejemos el paso libre. Hay que hacer todo con amor, ¡si! No es fácil, pero no hay nada importante que se tenga que hacer que sea fácil, si fuera fácil cualquiera haría cosas trascendentes. La trascendencia surge de hombres y mujeres cuyo quehacer surge dentro de un marco firme de principios y valores, una persona visionaria y congruente.
Hay que ser agente de reconciliación a pesar de los pesares, porque quien ama de verdad inmediatamente se convierte en agente de reconciliación, por supuesto que sin dejar de ser honesto y justo, que aplica la disciplina consciente cuando corresponde.
No es fácil perdonar, y no es fácil porque no es humano hacerlo, el perdón surge del amor y este aunque se diga lo que se diga para tratar de negarlo, tiene una connotación más allá de las estrellas.
Es necesario perdonar al adversario, al enemigo, hay que amarlos sin dejar de mantener la verdad en alto, porque ella liberta y hay que ser congruente. El que ama dice la verdad porque es un libertador, porque vive guiado por principios y la veracidad es un valor surgido del principio del amor.
Hay que tratar a nuestro pueblo como nos gustaría ser tratados. Cada mexicano vale mucho, muchísimo más del valor que se nos ha dado, por ese valor que nos han dado los gobernantes es que estamos en la miseria, el hambre y la desesperación, hay que evitar que esto siga así, hay que darle a nuestro pueblo el valor que le corresponde, pero eso, solo se hará si se le ama, si se le proporciona lo que necesita, si esto se traduce en programas de gobierno que ayuden al mayor número de familias a salir de la pobreza, de la miseria y le devuelvan la dignidad. Hay quienes dicen amar e impulsar el amor y no es cierto, son puro discurso a fin de montarse en determinado puesto público para beneficiarse y por eso no se cree cuando alguien, como tu ahora, surge con este discurso del amor por su pueblo, sin embargo, por sus frutos los conoceréis, todo buen árbol da buen fruto.
Quienes pretenden medir las posibilidades futuras por el pasado, están equivocados, porque como dijo Heráclito, “todo cambia” y lo único que no cambia es que todo cambia, nada es estático, todo cambia y las personas también cambian como dice la canción de Julio Numhauser.
Javier Sicilia dijo que “el amor es ajeno al poder, el amor no obliga, no pretende establecer condiciones, es algo que surge, que nace, a quien ama no le interesa dominar. Por eso, es absurdo pretender institucionalizar al amor y mandatar a alguien a que ame”. Coincido con él en casi todo lo dicho en esta cita, sólo subrayo que el amor no es ajeno al poder. El amor es un poder en si mismo que proporciona autoridad y viceversa. Todo aquel que ama de verdad, sirve y el que sirve gana la confianza de aquellos a quienes sirve y esto le da autoridad y consecuentemente poder.
Ciertamente no se puede institucionalizar el amor, no se puede ordenar que se ame, pero si se puede traer valores que emanan del amor al espacio público y operacionalizarlos para beneficio de todos.
Que en este año concretes tus sueños más preciados y sea para beneficio de todos los mexicanos, sin importar el color y grupo al que pertenezcan, porque has de recordar que el sol siempre sale, y sale para todos los mexicanos sin distinción de ninguna especie.
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