EL CUADRANTE DE LOS ASESINATOS II
Describía que, no más de 150 metros lineales de largo por 45 de ancho mide en superficie, el cuadrante de los crímenes más horrendos, cruentos y sangrientos en Villahermosa, Tabasco; si lo medimos, no pasa de más de 150 metros de frente (las calles Quintín Arauz y Canal de la Pigua) por 45 de fondo (las calles Andrés García y Plazuela del Framboyán) -teniendo de por medio el Paseo de La Ceiba-.
Antes de 5 años después de aquel crimen en la calle Andrés García, se perpetró un segundo hecho criminal, cruento y bárbaro: a no más de 150 metros lineales del lugar donde se escenificó el referido. La noticia se leyó en estos términos: “6 de septiembre de 2009. El candidato del PRI a la diputación local por el IV Distrito Electoral, (…), fue asesinado la madrugada de ayer junto con su familia en el interior de su domicilio, ubicado en el fraccionamiento Los Tucanes.
El cadáver (…) fue hallado atado de pies, manos y amordazado (…) con un impacto de bala (…) en el cuello, (…) su esposa (…) con un balazo que le dieron en la cabeza. (…) médicos forenses y criminalistas de la PGJ del Estado hallaron a los menores (…) dentro de un clóset (…) asfixiados, (…) presentó evidentes huellas de tortura. (…) a eso de las dos de la tarde (…), los peritos dieron por concluidas sus diligencias de levantamiento de cadáveres, incluyendo el aseguramiento de una bala calibre 9 milímetros que apareció sobre la calle (…).”
Justo a un día de iniciar campaña y después de haber sostenido –aquella noche- acalorada reunión en lugar del sumo poder, el Candidato a Diputado Local fue asesinado junto con su familia.
Los periódicos originalmente hablaron de que había sido degollado, amarrado de sus pies y colgado de cabeza; de que había recibido la noche anterior 10 millones de pesos por renunciar a su candidatura. Para el lunes 7 diversos medios de comunicación cambiaron sus notas y se alinearon a la versión oficial.
El bárbaro crimen fue “sellado” de inmediato. Se culpó y encarceló a un grupo de jóvenes. Un Chivo expiatorio o Cabeza de Turco se define como: aquel que ha pagado las culpas de otra persona o grupo, librando a estos de represalias. Persona víctima que termina mintiendo su efectiva responsabilidad para aliviar la situación a cambio de una especie de perdón o porque recibió una amenaza coactiva. Aquella persona que asume la responsabilidad de algo que no ha hecho.
Se hicieron 2 disparos en el crimen con revólver, pero… se encontraron 6 casquillos en el baño; en los revólveres… los casquillos no son expulsados. Incineraron los cuerpos antes de 12 horas, o sea, no hubo tiempo para el análisis de balística, ni de trayectorias de proyectiles ni de las huellas encontradas en el lugar. No se sabe en dónde cremaron los cuerpos, menos del paradero de los 10 melones ni si es que los hubo.
8 días después, el 14 de septiembre, el difunto era sustituido en el IV Distrito como Candidato a Diputado por…. el ¡pariente del asesino de la calle Andrés García! ¿Lo recuerda? ¡Ah! Un hilo de sangre parece que los une.
¿Hay certeza de que, con base en los encubrimientos de los motivos, actores, autores intelectuales y hasta perpetradores de esos horrendos crímenes, se han construido y edificado –aunque sea de tabla roca- trayectorias y fortunas políticas? Ciertamente, sí mucha suspicacia sobre Procuradores, Presidentes de la CEDH y del TSJ, Secretarios de Gobierno y de otras áreas de los “gabinetes” de los gobernadores de esas épocas.
No se sabe si a causa de este segundo crimen perpetrado en el cuadrante de los asesinatos, o como resultado de su encubrimiento o participación en él, hubo resultados y efectos políticos, pero el Procurador que “resolvió” ipso facto el horrendo asesinato, ascendió a Secretario de Gobierno; quien era Secretario de Gobierno fue postulado a Senador; quien sustituyó al político asesinado –pariente consanguíneo del homicida de la joven esposa del primer crimen del cuadrante que les recordé en la entrega anterior- en la Diputación Local fue postulado a Diputado Federal –elección que perdió estrepitosamente-; quien fungía como Secretario de Comunicaciones y Transportes, pasó a ser dirigente del CDE del PRI; quien era Titular de la Consejería Jurídica, pasó al CDE del PRI y aupó a su progenitor a Procurador.
César Lombroso fue un genio, dijo: Participar en un asesinato deja, y a veces triunfa; participar en su encubrimiento deja más. Pero encubrirlo, más.