¿Por qué actualmente resulta relevante el origen de los nombramientos de los ministros y su ideología y por qué se han vuelto asuntos de interés las resoluciones de la Corte que tan poco atraían la curiosidad pública?
Un análisis interesante es comprobar qué resoluciones han sido favorables a las iniciativas del gobierno y cuáles contrarias. Nos encontramos entonces con una sorpresa: las resoluciones de la SCJN han avalado indistintamente los actos impugnados que son intereses del gobierno.
Permítanme citar algunos ejemplos de los casos más representativos en los que la Corte ha resuelto en contra del interés del gobierno: la ley de remuneraciones de los servidores públicos, la legislación del padrón nacional de usuarios de telefonía móvil, la ley Zald í var y la Ley Nacional de Extinción de Dominio. Y los que ha resuelto a favor: la consulta popular, la figura de los s u perdelegados, ley del uso de la fuerza, la legislación eléctrica y otras.
Además, ha sido particularmente sensacional la discusión en torno a la figura de la prisión preventiva oficiosa, en la que el proyecto del ministro Luis María Aguilar encontró vasta resistencia, al punto de que tuvo que retirarlo para reconstruir su propuesta en busca de consenso.
Nos esperan grandes sorpresas, porque las instituciones están cobrando vida y han dejado de ser las estructuras inertes del pasado, cuando la Corte se ajustaba a las intenciones y a las decisiones de la Presidencia como poder absoluto en los asuntos públicos.
