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  • Viernes 27 de Febrero de 2026

Diga Usted al Comodoro Perry que lo que tengo entre las piernas no cabe en el Capitolio: Coronel Traconis

Publicado el:

Joel Alberto García González


El Comodoro Matthew C. Perry El Comodoro Matthew C. Perry

Llamó la atención del Sr. Coronel Traconis que se hubiesen suspendido de pronto, sin motivo alguno que él conociese, los fuegos de la escuadrilla; pero se le manifestó que sin duda por la caída de la bandera (cuyo incidente, repetimos, no conocía), habían cesado los fuegos.
En efecto, a pocos momentos se presentó un comisionado del Comodoro Perry, preguntando “”qué quería decir aquella arriada de bandera; si se había rendido la plaza o qué otro motivo reconocía””.
El ínclito Coronel Traconis, con la energía propia de su carácter, con el valor que tanto le distinguió durante su vida, desde la acción de Calkiní, dada en 1834 a favor de las instituciones liberales, en que empezó su carrera, hasta su sensible fallecimiento, contestó al Comisionado:””Diga usted al Sr. Comodoro Perry, que la plaza no se rinde ni se rendirá jamás; que por un azar de la guerra la bandera se ha venido abajo; que no tengo otra asta para tremolarla de nuevo, pero que la voy a fijar en la torre de la Iglesia, que por fortuna tengo tan cerca; que se lo aviso para que si quiere dirigir sus fuegos sobre dicha torre, lo haga, con la seguridad de que, o soy muerto en aquel sitio o pongo la bandera de mi patria en la cruz de hierro que está en el remate de la torre.””
En efecto, el bravo sin par Coronel Traconis, en unión del Sr. Manuel Plasencia, Celador de la Aduana Marítima de Tabasco, acometieron la arriesgada empresa, y la llevaron a cabo, de que nuestro hermoso pabellón tricolor fuese fijado en el punto que se señaló, en donde estuvo flameando hasta dos días después de la derrota de la escuadrilla, que bajo la rechifla de nuestras denodadas tropas, emprendió viaje río abajo hasta llegar a la Frontera, es decir, veinticuatro leguas de San Juan Bautista.”
“Los Sres. Cónsules de naciones amigas, residentes en aquella ciudad, se reunieron el día 26 de octubre, como a las siete de la mañana, y en cuerpo, se dirigieron a la Casa de Gobierno, [...] con el objeto de que el valiente Coronel Traconis hiciese cesar el cuadro lastimoso que presentaba la población, con tantos edificios demolidos por las nutridas descargas de la artillería enemiga.”
“El Coronel Traconis contestó cortés pero enérgicamente, que “”por su parte, ningún inconveniente había, y que el fin podría conseguirse con que la escuadrilla se retirase””. Los Cónsules se convencieron de que tan bravo jefe no cedería un ápice de lo que había ofrecido; esto es, defender la ciudad atacada hasta que sucumbiese la guarnición, pues con orgullo le oímos decir muchas veces que él nunca había suscrito ninguna capitulación.”
“Continuó el fuego sin cesar ese mismo día hasta las dos de la tarde, en que, después de jugar todas las baterías de una manera atronadora y poco conocida, convencido el Comodoro Perry de su impotencia para tomar el punto, volvió a la Frontera a donde había llegado el 23 de aquél mes, y en cuyo punto permaneció algunos meses. [...]” (crónica relatada por el Veterano Ramón Arzamendi, Capitán de Infantería, publicada en un periódico de Mérida en 1888, reproducida en la segunda edición de Historia de Tabasco de Manuel Gil y Sáenz).
Don Manuel MESTRE GHIGLIAZZA –quien compiló todos los documentos aquí reproducidos en su obra Documentos y Datos para la HISTORIA DE TABASCO, Invasión norteamericana en Tabasco (1846-1847), 2ª edición, Consejo Editorial del Gobierno del Estado de Tabasco, 1981, pp. 23 y ss., (primera reimpresión, Tomo V, 1984, UJAT)- anota una anécdota narrada por Arzamendi: “Cuando los parlamentarios norteamericanos fueron a intimar rendición a Traconis, éste que, por lo visto no desdeñaba gastar frases o palabras como la que ha inmortalizado, en el género, el nombre de Cambronne, les dijo: “”Díganle al Comodoro Perry que mis coj... no caben en el Capitolio de Washington””.
El Comodoro Matthew Calbraith Perry, de la armada naval norteamericana, es el mismo que comandó el bombardeo a Tokio, para obligar a Japón a abrir su comercio a Occidente, a mediados del decimonónico.
En WIKIPEDIA puede consultar Primera Batalla de Tabasco, que contiene bajas por bando y número de fuerzas en combate, entre otros datos.