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La Verdad del Sureste

DON ALBERTO


DON ALBERTO

                                      
Él era un buen hombre de una sonrisa y risa que contagiaba con un temple de paz, analítico, astuto, fiel, leal, incansable, hombre íntegro, siempre de bajo perfil, tan poderoso y de pocas palabras.

Un gran amigo
Compañero y amigo también de Andrés Manuel López Obrador por más de 36 años, el primer diputado de PRD en Tabasco.
    Lo conocí por Marcos Rosendo Medina Filigrana si no recuerdo mal en 2007, en esos tiempos Marcos era el Director del periódico La Verdad del Sureste, y yo aprendiendo a ser periodista y reportera, escribía la versión estenográfica de “La verdad sea dicha” y cubría elecciones.
    Don Alberto me hizo la invitación de trabajar con él y así lo hice, claro está, después de que conociera a mis padres y que accedieran a darme el permiso, emprendí una aventura con el equipo de don Alberto, nos fuimos a recorrer Campeche y Mérida, en esos tiempos la presencia de Andrés Manuel López Obrador era muy baja en las ciudades, pero en los pueblos de Mérida por ejemplo, llegábamos con un altavoz en los municipios más alejados anunciando que estábamos credencializando para pertenecer al Gobierno Legítimo, que apoyábamos el proyecto del Lic. Andrés Manuel, sorprendía cuántos habitantes salían de sus casas, algunos ni español hablaban, recorríamos carreteras de Mérida en las noches con los cielos más estrellados que jamás recuerdo haber visto antes en mi vida, nos trasladábamos en un escarabajo de la Volkswagen, aprendí algunas palabras Mayas, los comentarios en algunas partes era el respaldo que le daban al Lic. Andrés Manuel y decían por ejemplo “si él nos dice que nos vamos a las armas, agarro mi rifle y nos vamos” ahí era donde les explicábamos que este es un movimiento pacífico.

A todos nos dolió el 2006
Recuerdo mucho cuando una “periodista” culpó a Don Alberto por lo que pasó, claro, porque es muy fácil detrás de un escritorio criticar, yo le comentaba a él que me daba mucho coraje, cómo era posible, y él se reía. Nunca paró de trabajar. En esos cafés donde platicábamos de política, porque de qué más habla un tabasqueño, y siempre le comentaba: “Don Alberto es que yo quiero entrar en la política” sonreía y me decía “Algún día, ya te tocará”
    Me enseñó muchísimo, sin duda dejó un gran legado, ojalá estuviera aquí para ver que pronto se realizará el sueño por lo que tanto trabajamos.
    Un día como hoy hace 5 años dejó de respirar pero está siempre presente en el ambiente.

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