El PRI en estas campañas electorales de Hidalgo y Coahuila, sin hacer ruido, ni declaraciones, sin meterse en los dimes y diretes de la política actual, operó en lo oscurito, bajo el agua, en complicidad con las autoridades electorales que hicieron caso omiso de quejas y denuncias de lo que estaba ocurriendo con el PRI, empleando sus mismas artimañas de siempre, la compra masiva de votos, “por cierto con dinero falso” estafando a miles de incautos, ¿será que alguien de ellos mismos les robo el billuyo bueno y repartió billetes falso$ ? , entrega de tarjetas a futuro, la repartición de despensa utilizando el PRI-gobierno como pretexto por el Covid19 de quédate en casa, se dio la coacción al voto.
Asimismo, el gobierno del Estado violando la ley electoral, en plena jornada electoral se vio ejerciendo intimidaciones a los ciudadanos por parte de los policías municipales y estatales, para que se quedarán en casa. También se vieron caravanas de vehículos con gente armada patrullando las calles intimidando a la población, incluso llegaron al grado de utilizar perifoneo metiéndole miedo a la gente que había contagios de Covid19 que se abstuvieran de salir de sus casas. También se observaron casillas quemadas y quema de boletas electorales, toda una serie de ilegalidades y tranzas, pero para el corrupto INE tenemos que “todo fue saldo blanco”, o sea se hicieron de la vista gorda quedando en la impunidad el fraude electoral en Hidalgo y Coahuila.
Es inconcebible que el Estado de Coahuila gobernado por el PRI desde hace un siglo y que es un narco estado que ha sido mal gobernado por gobernantes corruptos y tranzas, que han endeudado al Estado por generaciones, como los Moreira y ahora Riquelme, sigan la gente votando por ellos, solo que la gente padezca el síndrome de Estocolmo donde se defiende a sus verdugos o lo más lógico porque siempre se cometen fraudes electorales para perpetuarse en el poder y en esta elección no es la excepción.
El gobernador priistas de Coahuila Miguel Riquelme Solís, es el principal mapache electoral del PRI en su Estado ya ha sido demandado en otras ocasiones por desviar mas de 600 millones de pesos en la compra de voto para el PRI, Riquelme es toda una fichita para seguir con el cacicazgo en Coahuila, el PRI utiliza la infraestructura de los gobiernos estatales y locales priistas que los apoyan con recursos públicos, mientras el gobierno federal prohíbe que funcionarios públicos participen en las jornadas electorales porque puede ser despedidos de sus cargos.
En los gobiernos corruptos priistas es todo lo contrario les dan manga ancha permisos para que los funcionarios públicos hagan proselitismo con recursos públicos en favor de sus candidatos, esto es el cuento de nunca acabar, mientras no se haga una limpia en todo el INE y limpiar a todos los Institutos estatales electorales que se encuentran maiceados, sometidos y controlados por los gobernadores del PRI, estos fraudes van a seguir sucediendo, con el florero que tenemos de la Fepade que no está funcionando, así como con el visto bueno de los tribunales electorales estatales y federal que han solapado la corrupción y los fraudes electorales esta historia de fraudes electorales va a continuar.
En Hidalgo es la misma historia, siguen el mismo patrón de delitos electorales, el PRI es un jugador tramposo, corrupto, nunca le ha gustado jugar limpio en unas elecciones, siempre lo hace de manera ilegal, para asegurar unas elecciones electorales tienen que tener comprado al árbitro a su favor para que puedan operar libremente sus trapacerías.
El Estado de Hidalgo lleva igual un siglo con el PRI, jamás ha perdido una elección en ese Estado, lo tienen sometido, a la gente la tienen atemorizada, amenazada, reprimida, las autoridades de Hidalgo indujeron a la gente prácticamente a robar gasolina a Pemex, el Estado de hidalgo era el rey del huachicoleo con la complacencia de los gobiernos corruptos priistas, también en Hidalgo resulta extraño que el pueblo quiera seguir votando por sus verdugos que les han hecho mucho daño.
Tenemos en Hidalgo al mapache principal del PRI el gobernador Omar Fayad Meneses sonríe de frente y por detrás da la estocada trapera, para ganar tienen que inyectar recursos públicos para la compra de votos, si no hay dinero no hay votos, y para que no salga tan caro el gasto, pues la estrategia que utilizaron es provocar el abstencionismo, el mismo gobierno empezó a promover que no salieran a votar, por eso voto menos del 50 por ciento del padrón electoral, esto no se puede decir que sea una elección transparente y limpia, simplemente es un fraude, no hubo suficiente votación para legitimar a esos candidatos dizque “ganadores”.
En las elecciones de Coahuila e Hidalgo fueron los comicios más caros del mundo derrocharon el dinero de los mexicanos, un botadero de dinero público, el proceso electoral en Coahuila costo 426 millones de pesos, según datos del Consejo Cívico de las Instituciones Laguna, en el cual se renovaron 25 escaños del Congreso de Coahuila, 16 mediante votación directa y nueve de representación proporcional.
Esto es contando los presupuestos del Instituto Electoral de Coahuila IEC 221 millones de pesos, los partidos 168 millones y del Tribunal Electoral de Coahuila 37 millones. Y faltaría sumar el gasto del INE en siete consejos distritales. Continuará…
