Entre triunfos, derrotas y calaveras
¡La muerte ronda los campos y las pistas! Con mucho humor, color y tradición, te presentamos estas calaveritas literarias donde la Huesuda se va de cacería deportiva
La Huesuda también fue por Aranda
La Huesuda llegó a Tampa,
con su guadaña y su costal,
buscaba a Jonathan Aranda,
tras perder la Serie Mundial.
«Muchacho, tanto que bateaste,
y hasta la final llegaste,
pero ante los Cerveceros tropezaste,
¡y sin corona te quedaste!».
Aranda quiso responder,
pero la Muerte no quiso esperar:
«Tanto soñaste con vencer,
¡y hoy conmigo te vas a jugar!».
Los Cerveceros alzaron el trofeo,
Tampa se quedó con el dolor,
y Aranda, con su bate al hombro,
¡se fue al panteón sin ser campeón!
¡Ni la Huesuda pudo con Íker!
La Calaca llegó a Tabasco,
preguntando por un campeón,
Íker Landero estaba en la pista,
preparado para otra competición.
Dos oros ya se había llevado,
y una plata para completar,
la Huesuda quedó impresionada,
¡no lo podía alcanzar!
En disco y jabalina brilló,
y en longitud también destacó,
la Muerte quiso llevárselo,
pero hasta el panteón la superó.
«¡Mejor me voy por otro atleta,
que este muchacho es de temer!
Con tres medallas en la maleta,
¡no lo puedo detener!»
¡Hasta la Huesuda premió al Torito!
La Huesuda llegó a Ensenada,
con un premio que entregar,
buscaba a Isaac del Toro,
que no dejaba de triunfar.
«Torito, vengo a buscarte,
ya te toca descansar,
pero antes quiero contarte
que un premio te voy a entregar».
Isaac sonrió orgulloso,
pues ya sabía la razón,
el Premio Nacional de Deportes
¡llegó por segunda ocasión!
La Calaca quedó sorprendida,
no lo podía comprender:
«¡Dos veces reconocido,
ya no sé qué más ofrecer!
Mejor me regreso al panteón,
que no te puedo detener,
¡con tantos premios en la vitrina,
ya hasta la muerte te quiere reconocer!».
La Huesuda no pudo con Gallardo
La Muerte llegó a Toluca
con la intención de llevarse a Jesús,
pero al verlo correr por la banda
se le apagó hasta la luz.
«¡Espérate, Gallardo!»,
gritaba la Flaca cansada,
«no vengo a pedirte autógrafos,
¡vengo por tu última jornada!».
Jesús, con una sonrisa,
ni siquiera se preocupó:
«Acabo de ganar Concacaf,
todavía me falta celebración».
La Calaca revisó su expediente,
no encontraba explicación,
tantos títulos en su carrera
ya le daban hasta preocupación.
«Mejor me voy por otro»,
dijo la Muerte al partir,
«con Gallardo no puedo,
¡hasta en el panteón me va a hacer sufrir!».
Y así se fue la Huesuda,
sin poderlo alcanzar,
pues al lateral tabasqueño
todavía le quedan títulos por levantar.
La Huesuda también le va a los Olmecas
La Calaca llegó al Centenario
con su guadaña preparada,
quería llevarse a los Olmecas,
pero encontró una novena inspirada.
Primero cayeron los Bravos,
después Oaxaca quiso resistir,
pero los chocos sacaron la casta
y a la Flaca hicieron sufrir.
Con Pericos llegó la hazaña,
la Zona Sur volvió a conquistar,
treinta y tres años de espera
que hicieron a Tabasco celebrar.
«¡Ahora sí voy por ustedes!»,
gritó la Muerte en la final,
pero los Olmecas no se rindieron
y llegaron hasta el último inning a pelear.
Los Toros alzaron el trofeo,
la corona se fue a Tijuana,
pero la Huesuda entendió
que esta novena no se raja.
«Mejor regreso el próximo año,
no los puedo controlar,
si para llegar a la Serie del Rey
¡hasta a la Muerte hacen esperar!».
La Huesuda ya busca a Gil Mora
La Calaca llegó a Tijuana
preguntando por un tal Mora,
«Dicen que es una joya del fútbol,
¡y que cada día juega mejor que ahora!».
Lo encontró con la pelota,
haciendo magia en el terreno,
y al querer quitarle el balón
terminó perdiendo hasta el sombrero.
«¡Vente conmigo, muchacho!
Ya te llegó la hora de partir,
que con apenas dieciocho años
ya no te queda nada por vivir».
Gil Mora soltó una carcajada
y le respondió con emoción:
«Ya levanté la Copa Oro,
y con México hice historia con un gol».
La Muerte quedó sorprendida,
no sabía qué contestar,
pues hasta el número diez del Tri
le habían dejado portar.
«Mejor regreso en unos años,
todavía tienes mucho por jugar,
¡que si hoy ya me vuelves loca,
mañana quién te va a parar!».