ESPACIO CIUDADANO
¿CRISIS EN LA UNIVERSIDAD PÚBLICA MEXICANA?
Historiador y docente de la UJAT.
LA IMPUGNACIÓN.
Cuando los ciudadanos cuestionamos la corrupción institucional: las prácticas de los funcionarios públicos al margen de la ley; cuando manifestamos nuestra inconformidad por la falta de una efectiva administración de justicia y criticamos las prácticas de los ministerios públicos, los jueces y los abogados. Los ciudadanos estamos cuestionando la ética y la calidad con la que fueron formados esos funcionarios y esos administradores de justicia. Impugnamos a la institución pública que los formo: la universidad.
Cuando nos enoja y nos inconformamos por la crisis económica; cuando denunciamos el desvío de recursos en los programas de desarrollo social; en fin, cuando señalamos nuestro descontento por la forma en que se elaboran e impulsan los proyectos agrarios, ambientales, educativos, de salud, de vivienda, etc., los ciudadanos, de fondo, estamos cuestionando la capacidad de los profesionales, formados en las universidades, para atender los problemas de la realidad: al médico, al economista, al ingeniero, al biólogo, al pedagogo, al abogado, etc.,
Esa impugnación se hace más insistente en momentos de crisis; porque ante la falta de solución a nuestros problemas, empezamos a poner en tela de duda la capacidad de las Instituciones de Educación Superior para formar recursos humanos, que construyan alternativas de solución ante nuestros problemas. En ese proceso, impugnamos la funcionalidad de la universidad, en concreto: su estructura ética, el modelo educativo que asume cada institución y las prácticas escolares y académicas diversas de cada estructura universitaria.
Así, hoy en México, algunas Instituciones de Educación Superior están siendo cuestionadas por su funcionamiento estructural en relación con su compromiso social; porque los mexicanos esperamos que ante nuestras necesidades más apremiantes, que experimentamos en la vida diaria: de salud, alimentación, justicia, seguridad social, trabajo, vivienda, etc., los universitarios realicen extraordinarias aportaciones.
La paradoja del asunto es que: mientras los mexicanos hemos vivido en permanente crisis, los últimos treinta años, las universidades mexicanas, existen experiencias, prácticas y propuestas que los universitarios al elaborado y, nunca han aterrizada en la realidad para convertirse en alternativas de solución. Lo que quiero decir es: muchos universitarios sí han elaborado propuestas para solucionar los problemas del país; pero sus proyectos, inventos e innovaciones no se aplican en tiempo y forma, con eficacia, porque se tienen que enfrentar a la estructura burocrática y corrupta del sistema, que las reduce, las retrasa o las bloquea.
REVISAR LA UNIVERSIDAD PÚBLICA.
En cada región del país, los ciudadanos debemos revisar cómo funcionan las estructuras universitarias públicas, porque al operar con recursos públicos que provienen de los impuestos que pagamos los ciudadanos, debemos revisar que tanto su funcionalidad esta vinculada con el desarrollo social efectivo y promotor de proyectos de justicia social a nivel regional.
Debemos revisar cómo funciona la dinámica interna de cada institución, para ver sí su modelo educativo legitima, promueve y genera prácticas educativas de compromiso social; de vínculo entre el quehacer de los universitarios y nuestras problemáticas sociales.
Debemos de revisar sí las universidades públicas tienen una estructura jurídica sólida, clara y que regule, eficientemente, la vida de los universitarios.
Los ciudadanos, con los recursos legales que nos proporciona la Constitución y las leyes que emanan de ella, en materia educativa, hacendaría, laboral, administrativa, etc., tenemos que estar vigilando el funcionamiento interno de nuestras Instituciones de Educación Superior públicas; porque son instituciones creadas para formar a los sujetos con las capacidades para asumir los retos y desafíos, que implican las problemáticas de crisis que vivimos los mexicanos.
Debemos revisar y vigilar como funciona cada institución y ver que tanto cumplen en uno de sus propósitos fundamentales: la de formar a los mexicanas y mexicanos con las competencias para construir alternativas para que la sociedad viva en efectivo bienestar social. Los mexicanos que deben ser capaces de proponer proyectos y prácticas concretas para enfrentar los fenómenos de la crisis en que vivimos.
Porque en cada institución, se debe formar a la conciencia crítica de cada región del país, a los orientadores de la estructura social, que eficientemente: diseñen, planifiquen y lleven a la práctica proyectos estratégicos, que resuelvan nuestros problemas y nos den certidumbre y tranquilidad social.
Las universidades públicas mexicanas que hoy están en crisis, cuyo elemento principal es su poca solvencia económica, que las sitúa en una situación de quiebra financiera, entre ellas la UJAT; es una razón más para estar al pendiente de cómo funciona cada institución; sobre todo, en regiones como Tabasco, en que la universidad pública ha sido una institución coyuntural.
Porque su dinámica interna, está extraordinariamente enraizado con el funcionamiento de la estructura social. Pero esa es otra historia que abordaré en la próxima entrega.