De ser una ciencia, en la que lo esencial consiste en servir a los demás, la han invertido totalmente porque la utilizan para servirse de los demás. Pero no lo han hecho ni lo hacen con discreción sino con des vergonzante voracidad y rapiñes a grado tal que nada les importa a esos engendros políticos despojar a sus representados y al pueblo en lo general de lo más preciado: De su dignidad.
Porque utilizar los dineros destinados a la atención de los problemas del pueblo para volverse multimillonario de la noche a la mañana y todavía con descaro transformase de mediocres burócratas a promisorios empresarios, ha sido a costa de robarle a los que menos tienen la oportunidad de vivir en un ambiente sano, de que no les falte el pan diario de cada día porque cuentan con un empleo seguro y bien remunerado, de contar con eficientes instituciones de salud en las que no se cobren por los servicios médicos y les proporcionen los medicamentos, de tener educación de excelencia, en convivir en un verdadero estado de derecho, de tener acceso a una justicia pronta y expedida, para solo citar algunos de los grandes faltantes que desde hace casi 80 años acusa la población tabasqueña que vive en la ignominiosa marginación, robándole al pueblo su más preciado tesoro: su dignidad.
Hoy, cuando los vientos de la alternancia soplan fuertes en todo Tabasco, renace en su gente la renovada esperanza de que todas esas calamidades padecidas llegaran a su fin y que un nuevo sol alumbrará la verde y acuosa campiña tabasqueña. La misma esperanza que tienen millones de mexicanos que por décadas han sufrido y padecido las mismas atrocidades. Por eso todos esperan el cambio verdadero. Núñez y Obrador, Obrador y Núñez representan hoy por hoy la mancuerna que marcará la diferencia entre método político que agónicamente prevalece con una nueva manera de hacer buena política, para que el pueblo recupere su dignidad.
Indudablemente que el 2012 es para los tabasqueños y los mexicanos el año de la esperanza. Tal vez los mayas se equivocaron al vaticinar que el 2012 será el fin del mundo. O quizá los estudiosos no interpretaron bien sus jeroglíficos mensajes, porque ciertamente algo habrá de llegar a su fin este año, pero no será nuestro planeta sino ese sistema político que nos ha lastimado por casi 80 años.
Tal ves los mayas de antaño se refirieron al fin de la «Dictadura Perfecta», como dijera en una ocasión el escritor peruano Vargas Llosa y que mucho enojó a los actores políticos de ese entonces y de siempre. . .
Feliz año les deseo a todos mis lectores y que el 2012 les sea fructífero en todos los sentidos.
*Presidente de la Asociación de Abogados Progresistas
Porque utilizar los dineros destinados a la atención de los problemas del pueblo para volverse multimillonario de la noche a la mañana y todavía con descaro transformase de mediocres burócratas a promisorios empresarios, ha sido a costa de robarle a los que menos tienen la oportunidad de vivir en un ambiente sano, de que no les falte el pan diario de cada día porque cuentan con un empleo seguro y bien remunerado, de contar con eficientes instituciones de salud en las que no se cobren por los servicios médicos y les proporcionen los medicamentos, de tener educación de excelencia, en convivir en un verdadero estado de derecho, de tener acceso a una justicia pronta y expedida, para solo citar algunos de los grandes faltantes que desde hace casi 80 años acusa la población tabasqueña que vive en la ignominiosa marginación, robándole al pueblo su más preciado tesoro: su dignidad.
Hoy, cuando los vientos de la alternancia soplan fuertes en todo Tabasco, renace en su gente la renovada esperanza de que todas esas calamidades padecidas llegaran a su fin y que un nuevo sol alumbrará la verde y acuosa campiña tabasqueña. La misma esperanza que tienen millones de mexicanos que por décadas han sufrido y padecido las mismas atrocidades. Por eso todos esperan el cambio verdadero. Núñez y Obrador, Obrador y Núñez representan hoy por hoy la mancuerna que marcará la diferencia entre método político que agónicamente prevalece con una nueva manera de hacer buena política, para que el pueblo recupere su dignidad.
Indudablemente que el 2012 es para los tabasqueños y los mexicanos el año de la esperanza. Tal vez los mayas se equivocaron al vaticinar que el 2012 será el fin del mundo. O quizá los estudiosos no interpretaron bien sus jeroglíficos mensajes, porque ciertamente algo habrá de llegar a su fin este año, pero no será nuestro planeta sino ese sistema político que nos ha lastimado por casi 80 años.
Tal ves los mayas de antaño se refirieron al fin de la «Dictadura Perfecta», como dijera en una ocasión el escritor peruano Vargas Llosa y que mucho enojó a los actores políticos de ese entonces y de siempre. . .
Feliz año les deseo a todos mis lectores y que el 2012 les sea fructífero en todos los sentidos.
*Presidente de la Asociación de Abogados Progresistas