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La Verdad del Sureste

LA FÓRMULA ES SENCILLA I


El Gregueriano: El candidato bicolor, Duvalin Meado, fue Secretario de Hacienda con FeCal: él aumentó la deuda pública de 1.7 billones a 5.2 billones de pesos. Repitió como Secretario de Hacienda con Peña: él aumentó la deuda pública a 10.1 billones de pesos. Es un economista fracasado y traidor a la patria. Merece la cárcel.
    No se puede desarrollar al país endeudando a la nación. Aquellos gobernantes neoliberales que aumentaron a 10.1 billones de pesos la deuda pública, no pueden salir impunes.
    Vivir de prestado y gastarse lo que no es suyo y no se tiene, es la regla “económica” de los neoliberales privatizadores que han “gobernado” (quebrado y hundido) al país -comenzando por Videgaray y Meado-.
    Endeudaron al país para postrarlo ante el poder financiero internacional. Por cada préstamo que estos gobernantes neoliberales buscaban y contrataban con el capitalismo y los capitalistas –extranjeros e internos- se llevaban una parte para sus fortunas particulares. Endeudaban al país con el pretexto de desarrollarlo, pero realmente se quedaban con gran parte de esos capitales prestados y nos dejan la deuda monstruosa.
    Así nos endeudaron; así se hicieron multimillonarios y hoy están en las listas de Forbes como los “hombres” más ricos del mundo –sería mejor decirles “los hombres y mujeres más corruptos, deshonestos y ladrones del mundo”-. Para estos gobernantes, el neoliberalismo económico significó privatización; y la privatización incluyó que su deuda privada la pasaran a deuda pública.
    Ellos se gastaron los millones o gozaron de los frutos de esos millones, y el pueblo los paga vía impuestos y despojo de los bienes nacionales.
    Indiscutiblemente es justo y necesario fomentar el desarrollo del país. Pero debe ser un desarrollo con crecimiento, no con endeudamiento. Endeudar al país no es desarrollarlo. No hay desarrollo económico cuando éste se pretende fomentar endeudando al país. Con endeudamiento público desorbitado no hay desarrollo ni mucho menos crecimiento.
    Para un desarrollo sano, que dé independencia y soberanía, que genere crecimiento, se requiere honestidad, amor a la patria; necesitamos la austeridad, nada de ostentación ni derroche; urge evitar gastos superfluos y hacer un combate frontal a la corrupción. Sin honestidad, sin austeridad, no hay confianza. Con deuda pública desastrosa y gigantesca, no hay independencia ni soberanía nacional, mucho menos hay desarrollo económico cuando se gasta más de lo que ingresa.
    Miren la gran desfachatez y el abrumador desorden de estos gobiernos neoliberales –enganchados hasta el ano en el neoliberalismo económico- de Fox a la fecha. Fox dejó una deuda pública de 1.7 billones de pesos. FeCal incrementó la deuda pública hasta 5.2 billones de pesos –un aumento en endeudamiento público de más de 300 por ciento respecto al ya de por sí estúpido y apátrida endeudamiento Foxiano-. Atentos: ¿Quién fue el Secretario de Hacienda predilecto de FeCal? Se llama José Antonio y se apellida Meado –él logró incrementar el endeudamiento público del país de 1.7 billones a 5.2 billones de pesos- en el sexenio panista del borrachales FeCal.
    Peña incrementó descarada, irracional e injustificadamente la deuda pública hasta 10.1 billones de pesos. Sólo para pagar los intereses de esta enorme deuda se tienen que destinar más de 620 mil millones de pesos del presupuesto al año (según lo pagado en 2017). Atentos: ¿Quién fue el Secretario de Hacienda predilecto de Peña? Se llama José Antonio y se apellida Meado –él logró incrementar el endeudamiento público del país de 1.7 billones a 10.1 billones de pesos-, en los gobiernos del pútrido PAN y del nefasto PRI.
    Y de cada empréstito contratado, estos bandidos traidores a la patria, se llevaban su “diezmo” o “moche” a sus cuentas y patrimonios privados. Y para que el Congreso federal les autorizara el endeudamiento exorbitante, a cada Diputado Federal y Senador –del PRI, del PAN, del PVEM, del P Anal y luego también del PRD- les “bajaba” su “moche” o cuota diezmal.     
    Esto es, vendían por cada aprobación su “voto”. Gigantesca mafia.
    Y cada fin de cada año, para que se les aprobaran sus cuentas públicas, estos gobernantes del neoliberalismo privatizador, procedían a entregar más “moches” o cuotas a esos “legisladores”. Son, han sido y siguen siendo, cuentas públicas reprobables, con miles de desvíos y observaciones fiscales. Pero priistas –Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa fueron presidentes de la Cámara-, panistas –CAnaya fue Presidente de la Cámara de Diputados-, perredistas –Silvano Aureoles también fue Presidente de la Cámara- y todos los “legisladores”, venden su voto aprobador. Cada voto aprobador o autorizador, lo cobraron y los neoliberales apátridas les pagaron. Resultado: la nación ¡endeudada!  
    No se puede fomentar el desarrollo aumentando la deuda, endeudando al país. No se puede desarrollar al país endeudándonos. Honradez y austeridad se requiere. Combate frontal a la corrupción y austeridad republicana estricta. “Rifle sanitario” contra la aftosa pripanista.

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