De acuerdo a la propaganda; los compromisos que subscribieron uno y otro impactaran de forma transcendental en cada una de los ciudadanos que les corresponden atender, ya que se comprometieron a trabajar en coordinación en futuros proyectos juveniles, académicos y deportivos.
Nada tiene de malo la rúbrica de reciprocidad, sino todo lo contrario; pero en la historia de la existencia de la institución deportiva se narra que se subscribieron acuerdos hasta en forma descomunal con éste y otro, y al terminó de la vigencia de los mismos jamás se conocieron resultados concretos; si ambos o ninguno cumplió con lo pactado.
Así como se buscan los reflectores mediáticos para presumir que tal o cual trabajaran juntos por los mismos objetivos, idénticamente deberían de hacerlo los involucrados para comunicar a la sociedad, en este caso deportiva, los avances o logros de una labor mancomunada.
Ante los cambios radicales que padece la comunidad deportiva por causa de la pandemia, hay que idear muchas formas para aterrizar los planes y programas. Tampoco es tomar una sola bandera como la panacea para argumentar se labora en favor del deporte y los deportistas
La profesionalización de los entrenadores deportivos, es un tema pendiente. Hay que voltear a ver a la ENEF o la UJAT para proponer la creación de una licenciatura en la especialidad. El deporte no nada más firmar convenios, eso lo saben los perito en la materia, pero como no los toman en cuenta; hay que rubricar acuerdos de cooperación. El poder es el poder.
