Como es conocido en el ambiente deportivo, el deporte de las llamadas “orejas de coliflor” es una actividad con una penetración mayor entre la población de recursos económicos exiguos, porque ven en el mismo la posibilidad de ganar profesionalmente cantidades importantes de dinero, tal cual lo demuestra la historia de esta disciplina deportiva en el mundo.
Si la convocatoria tiene o tuvo la intención de reclutar nuevos valores para representar los colores tabasqueños en las diferentes competencias deportivas dentro y fuera de la entidad, es una estrategia equivocada, porque los talentos verdaderos o sus padres carecen de la solvencia económica para costear tales cifras.
Muchas carreras deportivas se truncaron o frustraron por los precios altos de las clases. Como ejemplo están el tenis y las artes marciales, sobre todo, en ultimas en mención donde los artemarcialistas están obligados a pagar por exámenes de cambios de color de cintas y la participación en los distintos torneos.
A lo largo y ancho del territorio estatal abunda el talento deportivo, en particular en las zonas rurales. Un paradigma de lo anterior es las luchas asociadas cuyos competidores hicieron historia al colocar a la entidad como potencia nacional en esta disciplina deportiva y fueron los actores principales de ubicar a los tabasqueños en el mejor peldaño logrado en la Olimpiada Nacional desaparecida.
Otro punto es la rebaja por contar con una tarjeta, como si eso fuera una gran cosa. Se olvidan que el deporte es un derecho constitucional y humano. Para que a través del deporte se aparte a los jóvenes de los vicios y lo malos hábitos, es ineludible ofrecer las facilidades.
La condiciones económicas cada vez se tornan más difíciles, en específico, para la clase social con el poder adquisitivo menor. Los paterfamilias de este segmento de la población están más preocupados y ocupados en obtener o mejorar sus ingresos financieros para su estabilidad.
Hasta órgano rector del deporte estatal se queja de falta y recortes de recursos para aterrizar sus programas. Ahora mas que nunca es tiempo de buscar fuentes de financiamiento para dar a los jóvenes, como a los que gustan del boxeo, la oportunidad de cristalizar sus sueños y de conseguirlo, devolver ese apoyo a sus pares. El poder es el poder.
