Como se ve en un vídeo que circula en redes sociales, una mujer intenta levantar pesas, al parecer con un peso superior a su capacidad de carga que la domino y le caen sobre la nuca, matándola. Una persona-tal vez instructor- estuvo de pie a un costado de ella en todo momento, pero no impidió que la deportista hiciera un esfuerzo sobrehumano. El suceso, de acuerdo a versiones periodísticas sucedió en la capital del país, revivió la exigencia de legislar para que en esos lugares haya entrenadores certificados, porque ser instructor es una profesión como cualquier otra, donde se requiere de estudios académicos, experiencia, capacitación o actualización. amentablemente las comisiones relacionadas el deporte tanto de los congresos locales o nacional, generalmente la integran o integraron diputados que desconocen la actividad deportiva, sus problemas y los conflictos de intereses. Es cierto que algunos ex deportistas lograron o están un escaño cameral, pero la mayoría se dedica a sólo a grillar. Cabe recordar que durante la administración del licenciado Carlos José Dagdug Nazur, al frente del órgano rector del deporte de Tabasco, y una de las legislaturas de ese entonces, organización foros de consulta ciudadana, para elaborar una nueva Ley del Deporte, pero esa misma asamblea y las siguientes la archivaron. Esfuerzo vilipendiado y dinero tirado a la basura.
El problema retomado y planteado a raíz del acontecimiento lamentable, no es característico en los gimnasios; en todos o la mayoría de los deportes hay entrenadores empíricos. En las escuelas de artes marciales, de baloncesto, de beisbol y de fútbol, etcétera se presentan casos de instructores improvisados. Muchas carreras deportivas fueron frustradas por seudo especialistas en la materia. En toda la historia de existencia de la dependencia del deporte estatal, se dieron ejemplos de lo antes expuesto, por esa razón es prioritaria una reglamentación al respecto, la profesionalización del oficio de entrenador, porque la evolución avanza cada día más en esta materia. El poder es poder.
