Aparte que la directiva de Olmecas de Tabasco tiene como meta el campeonato de la temporada del beisbol de la LMB, por arrancar, que de no obtenerlo será un fracaso para ellos, las inversiones en la entidad de los órdenes de gobierno federal, estatal y municipal a esta disciplina deportiva profesional los obliga y compromete con el gallardete.
Este año el llamado “rey de los deportes” de paga en la entidad recibirá una inversión millonaria extraordinaria con la construcción de un estadio nuevo (dinero de la Sedatu), presupuesto anual estatal para la operación del equipo y la reconstrucción de canchas para juegos de exhibición, así como casa de local de la novena una parte del campeonato.
Lo anterior generó felicidad en la familia beisbolera, pero molestia en otros deportes que ven una distancia abismal entre los apoyos para una actividad profesional y los recursos del erario a ciertos deportes amateurs con resultados nacionales e internacionales mejores en los últimos años al béisbol.
Olmecas, como empresa, tiene varios años de recibir dinero público; sin embargo, en el aspecto deportivo su saldo es negativo y en el rubro de compañía; no ha logrado la autosuficiencia y ganancias, como todo comercio para su vigencia, que en una economía capitalista sino hay ambas cosas, cierran sus puertas.
Tampoco hay para presumir que esta región es un semillero sustancial de beisbolistas, porque al beisbol asociado tiene muchos años de vivir en el atraso, aunque es de reconocer que a lo largo y ancho del territorio existe talento. Lamentablemente, en Centro, el municipio más importante de la geografía estatal, únicamente tiene una liga afiliada.
En teoría se supone que el contar con un equipo profesional sería de beneficio para el beisbol aficionado con clínicas permanentes para los niños y jóvenes y una serie de beneficios de un trabajo en conjunto de uno y otro. Los pocos o muchos triunfos de las selecciones estatales es producto, generalmente, del respaldo de los padres de jugadores.
De entrada, un acierto presidente ejecutivo de la organización, Gonzalo Humberto medina González, es comercializar parte del nombre del nuevo estadio. Naturalmente, es su obligación campeonar, labor de coordinación para desarrollar el beisbol asociado para que sea rentable este deporte profesional en la entidad, porque cada día el dinero oficial es menos. El poder es el poder.
La suma de apoyos federal, estatal y municipales al beisbol local, obliga a esta familia y autoridades deportivas a redoblar esfuerza en la organización, mejorar resultados y convertir a la entidad en una autentio semillero de peloteros para alimentar al deporte de paga y aficionado.
