Hasta el momento la Asociación Choca de Triatlón oculta el nombre del culpable, de que la delegación de esa disciplina deportiva, que compitió en los Juegos Nacionales Conade, los bajaran del transporte terrestre antes de llegar a su destino; aunque el presidente de la misma, Antonio Caiceros Barradas, prometió esa información.
Sobre el percance la Injudet y la mencionada asociación emitieron un comunicado muy similar, pero no despejan dudas en relación de quién fue el error humano que ambos señalan en sus documentos, sin embargo, la dependencia deportiva fue un poco más allá: “…por parte del delegado designado para acompañar al selectivo”.
Ciertos padres de familia cuestionaron el contenido de los oficios en particular la parte relacionada a la solución del problema, pues rechazan la versión de quien se adjudica su intervención para que los deportistas llegaran a su destino, con el argumento que fueron los paterfamilias los facilitadores del grupo para llagar hasta el lugar programado.
En la búsqueda de información con Antonio Caiceros, atendió prácticamente molesto porque la prensa exhibió los acontecimientos ignominiosos en lugar de voltear a ver otra vertiente. Por si no lo sabe este directivo, los espacios en los medios de comunicación, para el deporte y los deportistas, se ganan con victorias o derrotas y también con aciertos o errores.
Supuestamente en el transcurso de la presente semana, la máxima autoridad del triatlón en la entidad, se iba a reunir con los involucrados con el suceso en cuestión, para después compartir con la opinión pública los resultados de la asamblea, pero a pocas horas de finalizar el plazo fijado se carecen de noticias.
En administraciones pasadas, para la justa deportiva más importante del país, se facilitaba a los reporteros toda la relación de competidores y del personal autorizado de pantalón largo; en cambio ahora se dejó de hacer y para conocer datos es necesario acudir a las fuentes autorizadas.
Desgraciadamente el Injudet y la ACT encubren la identidad del personaje que cometió la falta; por lo cual merece como castigo se le prohíba en subsecuentes ocasiones ser delegado, porque demostró carecer de capacidad para velar por la seguridad, sobre todo de los deportistas menores de edad.
Seguramente esto quedará como fábula, porque en el deporté falta unidad para pelear sus derechos. El poder es el poder.
