Al inicio del evento la maestra de ceremonia pidió cuestionamientos únicamente del torneo, obviamente por instrucciones de Caiceros ante el temor de interrogantes en relación al incidente bochornoso padecido por la delegación de triatletas locales, durante los Juegos Nacionales Conade de este año.
Para proteger al Injudet o los culpables del acontecimiento, el directivo de esta disciplina deportiva prometió a varios reporteros de la fuente especializada ofrecer toda la información al respecto mediante boletín de prensa o directamente, pero incumplió con el trato y apostó al olvido de la opinión pública.
Ante la advertencia de la presentadora, quien esto escribe ideó la forma de inquirir sin transgredir las reglas de la rueda de prensa, cuando la locutora se dio cuenta que la interpelación tenía doble propósito, intentó arrebatar el micrófono y con ello atentar a la libertad de expresión amparada en su condición de mujer.
Todo quedó en el amago, pero se demuestra que al actor deportivo le falta capacidad de liderazgo para defender a sus afiliados, de respeto al trabajo de los periodistas y los lectores ávidos de conocer la verdad de los hechos, así como los castigos por colocar en riegos a una selección local compuesta por niños y jóvenes.
Todos los eventos deportivos nacionales en la entidad son bienvenidos porque promueven el deporte, sirve de fogueo para los atletas y producen derrama económica a la entidad sede y de alguna forma beneficia a los organizadores, pero resulta inadmisible que a un personaje como el ya descrito se le otorgara la confianza de traer a esta tierra el Nacional de Duatlón.
Parece ser que Federación Mexicana de Triatlón no capacita a sus asociados de la importancia de los medios de comunicación para la difusión de sus actividades. Además, el presidente de México, licenciado Andrés Manuel López Obrador, ha insistido en el respeto irrestricto a la Libertad de Expresión.
Los cargos son pasajeros; lo bueno o malo de una dirigencia repercutirá en sus afiliados y sucesores en el puesto. Sin embargo, los reporteros tienen como límite que la salud física los imposibilite a escribir o hablar.
Que Antonio Caiceros Barradas rectifique su actitud, porque con sus acciones perjudica o beneficia a los triatletas. El poder es el poder.
