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La Verdad del Sureste

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Gol universitario


Uno de los jugadores emblemáticos del futbol mexicano es Enrique David Borja García, mejor conocido como “Enrique Borja”,  quien recibió el Juchimán de Plata que entrega la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), como reconocimiento a tu brillante trayectoria como futbolista y directivo del balompié azteca donde se consagró como ídolo de la afición.
    Borja, siempre se caracterizó por ser un oportunista dentro del área rival y, aunque no tenía una técnica muy depurada, su presencia en el momento oportuno para marcar o resolver una jugada se hicieron populares. Genuino representante del “Juego limpio” por caballero dentro y fuera de las canchas.
    El ex delantero, quien recibió el galardón en la categoría Desarrollo Deportivo, formó parte de un combinado juvenil de balompié que ganó el título en los VII Juegos Nacionales, realizados en San Luis Potosí, cuando tenía 17 años de edad y de ahí fue invitado a participar en las fuerzas inferiores de los Pumas.
    Un par de años después, tuvo la oportunidad de debutar en Primera División en el estadio de Ciudad Universitaria, en un partido contra el Zacatepec. Su carrera empezó a ascender de manera vertiginosa hasta llegar a la Selección Nacional y empezar un romance con la afición mexicana que se prolongaría hasta el día de su retiro.
    En 1969 se dio una noticia que sacudió al futbol: la transferencia de Enrique Borja de los Pumas al América. Esto  causó tal escándalo que el ariete mencionó, cuando se enteró de su traspaso a los Cremas, que dejaría de jugar porque no estaba de acuerdo y porque no era “un costal de papas”
    Incluso su trasferencia tuvo la injerencia del entonces presidente de México,  Gustavo Díaz Ordaz. Sin embargo, no pudo hacer nada; Borja se fue al América, pero consiguió que se enviará una iniciativa de ley para que los jugadores recibieran dinero por los traspasos de venta. Fue el último jugador vendido sin recibir remuneración. Explicó que el problema no era irse al América, “sino la manera en que se hizo. Fui un gran privilegiado de que me quisieran las dos aficiones”.
    El “Cyrano”, como también se le conoció por su grande nariz, con los “millonetas” fue campeón de goleo tres temporadas consecutivas, ganó el título de liga de la temporada 70-71, el subcampeonato de la 71-72, el Torneo de Copa de 73-74. Quienes vieron a Boja jugar entenderán lo que significó este nombre para el pueblo de México y el por qué lo entronizaron  en el Salón de la Fama que se ubica en Pachuca, Hidalgo y ahora laureado con el Juchimán de Plata. Honrar honra. El poder es el poder.

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