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Pleito de matrimonios
Los matrimonios compuestos por Verónica Sánchez Landeros y Emilio Martínez Muñoz así como Leticia Carrillo González y Rafael Reyna Rojas, enfrentados uno contra otro por razones extradeportivas, que nada tiene que ver si existe o no la gimnasia en la entidad, sino con los problemas que estos personajes protagonizan.
El profesor Rafael Reyna Rojas, ahora dedicado a entrenar gimnasia, refuta las acusaciones de los esposos Martínez Sánchez, con el argumento que esta pareja afirmó que esta disciplina deportiva prácticamente desapreció, cuando en el Gym Ateneo, donde su cónyuge es la directora, existe una importante cantidad de gimnastas.
En un seguimiento puntual de la gimnasia tabasqueña se encontró que Verónica y Emilio únicamente acusan tanto a Reyna Rojas como a Carrillo González de una serie de irregularidades que afectan a la organización de este deporte por lo cual todavía se carece de una Asociación Civil formal y de asuntos laborales.
Sánchez Laneros es contundente al señalar que tiene pruebas de todo lo que imputa a Leticia y Rafael. Sería saludable para la opinión pública que Verónica, expresidente de la asociación de la especialidad, haga efectiva acciones para juzgar a sus rivales y de acuerdo a las leyes deportivas se aplique la sanción correspondiente.
Aunque el crecimiento de este deporte se estancó, se trabaja como de costumbre, el problema es el divisionismo interno que padece y que llevó a crear una Comisión Reorganizadora de este deporte entrampada porque, estos matrimonios se confrontaron y la cuerda no se mueve en ninguna dirección.
El maestro Rafael está en su derecho de impugnar lo que Verónica sostiene de su persona y de Carrillo Gonzáles. Todavía ir más allá demandar por la vía legal o deportiva porque de lo contario solo son dimes y diretes donde los atletas resultan los más perjudicados por la falta de organización para su desarrollado deportivo.
Es lamentable el mensaje que envían las personas de pantalón largo a los gimnastas, porque además de ser pocos están divididos irreconciliablemente por pleitos o intereses personales, que opacan los genuinos motivos de la práctica de una actividad deportiva sea esta u otra.
Únicamente queda el exhorto a que ambas partes dialoguen para encontrar una salida al conflicto de acuerdo a los reglamentos que rigen la gimnasia y convocar a elecciones para nombrar al nuevo presidente de la asociación y olvidar rencores. Por algo se hicieron las leyes y este deporte tiene las suyas.
El poder es el poder.
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