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Cuando se aprobó Ley De Cultura Física y Deporte del Estado De Tabasco, la legislatura de ese entonces tuvo más celeridad en decretar el documento, mientras que la nueva propuesta de constitución suma la antigüedad que la tuvieron en sus manos los anteriores parlamentarios y el tiempo de los actuales.
Cuando Manlio Beltrán Ramos asumió la presidencia de la Comisión de Infancia, Juventud, Recreación y Deporte, del presente congreso, se comprometió a trabajar por los deportistas tabasqueños, ante la urgente necesidad de ofrecer los mecanismos de apoyos para elevar el nivel competitivo de los atletas locales.
La comunidad deportiva tabasqueña espera con ansias la nueva Ley, porque de acuerdo a quienes trabajaron en confeccionar su contenido, traerá más beneficios y pondrá orden a los diferentes representantes del deporte federado visiblemente, en una abrumadora mayoría, afectado por conflictos intestinos.
Hay temas sustanciales como el desinterés de la mayoría de los presidentes municipales del pretérito y contemporáneos por apoyar a sus deportistas. Según se sabe el nuevo Estatuto buscaría que los Ayuntamientos, por Ley, procuren un porcentaje de su presupuesto para fomentar el deporte municipal.
Durante la mitad de este gobierno se hicieron los Foros de consulta ciudadana en Emiliano Zapata, Jalapa, Cárdenas y centro para elaborar el proyecto de Ley, muchos se preocuparon para presentar sus ideas. Por obvias razones, estas personas reclaman que los parlamentarios vigentes desempolven el escrito que sus antepuestos dejaron.
Por murmullos se dice que los representantes populares reinantes enviaron a la congeladora el rezago que les heredaron sus ahora ex homólogos, lo cual sería una falta de respeto a quienes presentaron ponencias cuya cifra rebasó las seiscientas y que representan el sentir deportivo de todo el estado.
En los Foros se invirtió tiempo, esfuerzo y presupuesto para una nueva legislación deportiva, porque la todavía vigente Ley De Cultura Física y Deporte del Estado de Tabasco es arcaica a los tiempos modernos y necesidades de los deportistas que requieren de una motivación extra llámese como se llame.
Sería un pecado político que todo ese trabajo y dinero sea un gasto estéril. La citada Ley urge y entre más tiempo permanezca en la “banca” en espera que entre a jugar el partido de la aprobación la indolencia gana y los deportistas pierden. Los legisladores tienen la última palabra. El poder es el poder.