FREE LANCE Renacer deportivo
Luego de eclipsarse la Asociación de Frontón del Estado de Tabasco, pues estaba acéfala, nació una nueva agrupación que cuenta con el apoyo de Federación Mexicana de Pelota Vasca y Frontón, para redimir esta disciplina deportiva en la entidad con más años de presencia en el Edén local, pero menos o nulos logros que otras de reciente aparición.
El pasado viernes el dirigente nacional del deporte en mención, Jorge Alberto Molina Munguía, el titular del Instituto del Deporte de Tabasco licenciado Carlos José Dagdug Nazur y el incipiente rector del frontón choco, Jesús Alberto Ovando García, se reunieron en esta ciudad, para acordar compromisos en favor del resurgimiento de la actividad en cuestión.
Dentro de la historia del frontón en Tabasco, cuya práctica también se contempló en la Ciudad Deportiva, edificada en los tiempos del Gobierno del fallecido licenciado Carlos Alberto Madrazo Becerra, tuvo dirigentes que se envejecieron en el cargo con saldos más negativos que positivos.
De los más recordados están: Vicente Álvarez Estrella y Ernesto Alonso Noceda Oramas. Éste último dirigió la presidencia desde su trabajo en la Delegación Estatal del Instituto Mexicana del Seguro Social; una institución muy celosa del quehacer de sus empleados, por lo que únicamente le dedicada poco tiempo a la agrupación.
Para este tipo de presidente de asociación siempre existe el argumento de la falta de apoyo de la institución deportiva estatal, pero olvidan que su labor es gestionar los respaldos para el deporte que representan tanto del sector público como privado. Sin embargo se aprisionan al cargo.
Como secuela de estos porfiriatos, en el caso del frontón, el referido deporte prácticamente desapareció del horizonte deportivo tabasqueño y de competencias como la Olimpiada Nacional; donde el naciente directivo tiene su primer compromiso en conformar un representativo con planes a corto, mediano y largo plazo.
Mínimos son los dirigentes deportivos en vislumbrar que su tarea es intensa y sin remuneración. Estos cargos son honoríficos y de antemano lo saben quiénes aceptan una responsabilidad de ésas. Los que deseen el cargo de una presidencia como currículo o para presumir, nada tienen que hacer en el deporte organizado.
Ovando García, de profesión doctor, sabe el diagnóstico del paciente. Se supone que el aludido aceptó atenderlo por ética, profesionalismo y por encima de cobrar honorarios. El poder es el poder.