Sin él, el amor no tiene sentido y la Biblia en San Juan. 1-16, nos dice que “tanto amó Dios al mundo que dio a su único hijo para que todo aquel que en el crea tenga vida eterna”.
El sentido del verdadero amor; no es un coche nuevo, una casa, yate, regalos, una cuenta bancaria o una pareja ideal, porque esto es vanidad, que al igual que el dinero, los amigos y la salud, se esfuman a la menor señal de un problema, sin importar la condición o necesidad, para dejarnos sumidos en la soledad y la angustia.
Hoy en Tabasco y el mundo se celebra el 14 de Febrero, como un día especial para el amor y la amistad, pero la humanidad penosamente sigue perdiendo diariamente el sentido del amor verdadero.
Muchas veces he escuchado decir a la gente que no tiene sentido seguir viviendo, leemos en los periódicos o vemos en la televisión que la vida de un ser humano no tiene valor y muchos mueren absurdamente sin una causa.
El hombre y la mujer se sienten en soledad, el niño y el joven incomprendidos, por ello, terminan buscando refugio, amor y felicidad en bienes materiales, falsas amistades y placeres que nos llevan a la destrucción.
Aún poseyendo todo lo que nuestro corazón pueda desear para ser felices, no lo somos paradójicamente. Si somos pobres somos infelices y si somos ricos, también terminamos siendo infelices. ¿Pero por qué?
Solamente Jesucristo puede llenar nuestro corazón completamente y si no le hemos dado la bienvenida a nuestras vidas, si seguimos rechazando ese llamado de amor que él nos hace diariamente, eso que creemos que es amor y felicidad, nunca será suficiente y terminará siendo nuestra perdición.
Si realmente quieres conocer el sentido del verdadero amor, acepta a Jesucristo hoy en tu corazón, él quiere darte todo su amor y darte la paz que tanto anhelas, porque él es el único que no escatimo en dejar su trono de gloria para nacer en un pesebre y morir en una cruz, en donde derramo su sangre preciosa para el perdón de nuestros pecados.
El no te miente, él te ofrece una vida de gozo en medio de la tormenta, una mansión en el cielo, un paraíso en donde nunca volverás a llorar, enfermarte y morir, tendrás vida y en abundancia.
Jesús es el único que puede llevar tu carga, él te conoce y esta a tu lado, déjale entrar en tu corazón y ya no sufras más, trae a él tus fatigas, tus enfermedades, tus anhelos y penas. “Venid a mi todos los que estéis cargados, y yo os haré descansar”, Mateo: 11-28.
Si estas dispuesto a recibir a Jesús en tu corazón, solamente cierra tus ojos y dile: señor Jesús, gracias por dar tu vida por mí, reconozco que soy pecador y te ruego que me perdones y me limpies de todos mis pecados que me han agobiado hasta estos momentos y acéptame como tu hijo.
“Más a todos los que le recibieron a los que creen en su nombre les dio potestad de ser llamados hijos de Dios”. San Juan 1-12. Dios te bendiga por tu decisión. melita_ihd@hotmail.com
