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La Verdad del Sureste

IRREMEDIABLE BANDITS BUNGLERS


El Gregueriano: Meado y Canaya: irredeemable bunglers, aferrados al negro pasado.
    Tanto Meado como CAnaya se arrastran ante los banqueros, no sólo porque los admiran sino porque piensan como ellos: su único dios es el dinero y la finalidad del dinero –según ellos-, es hacer más dinero.
    No es acabar con la miseria, ni generar desarrollo, ni invertir el dinero en asuntos o ramas que sirvan y sean útiles. No. Para ellos no es el ser humano la medida de todas las cosas, de todos los valores y de todos los bienes; para ellos no es el ser humano, su bienestar y su crecimiento lo que importa.
    Lo que importa, para ellos, es que crezca el dinero y se atesore; que se concentre en unas cuantas manos y que no se use para asuntos de importancia y trascendencia, sino que sean “negocio”.  
    Si darle la labor tan importante de impulsar el desarrollo del país a los banqueros fuese la solución a la pobreza, al atraso socioeconómico y a la desigualdad social, entonces hace más de 40 años el país estaría a los niveles de bienestar que se gozan en Suiza o Alemania.
    Los banqueros están ahí, haciéndose ricos y multimillonarios en el país, hace más de 40 años y el desarrollo del país no se ve por ninguna parte; ellos hacen grandes capitales y a la vez hacen millones de pobres.
    CAnaya y Meado también admiran a Milton Freedman, el gurú del mercado y del neoliberalismo que falleció hace más de 12 años, al igual que su teoría económica –es decir, una teoría que ya probó por décadas que no funciona y es una antigualla-. Pero hasta Milton Friedman, llamó a los banqueros: irremediable bandits, irredeemable bunglers; don Meado y don CAnaya pueden escoger la traducción de este calificativo ¿cuál traducción les gusta?: irremediables bandoleros, o irremediables chapuceros irredimibles.
    En sus teatritos de “superación personal” y para “emprendedores”, CAnaya enlistó a los negocios –unos más pequeños que otros- que le financian su campaña.
    Habló incluso de “carros eléctricos”, y cree que eso es hablar de economía y desarrollo. Bruto: que no se da cuenta que, General Motors, Ford, Chrysler –por citar negocios gringos que son los de su predilección- o Toyota, Nissan, Volkswagen, Honda, Mitsubishi, Alfa Romeo o Fiat, han desarrollado carros en base al combustible llamado gasolina, que es un derivado del petróleo, negocios que le han dejado inmensas ganancias a sus dueños.
    Ignorante como es, quiere tirar al cesto de la basura y del olvido los avances del pasado y cree que hablar de esos avances tecnológicos es hablar de desarrollo y de economía. Es tan bruto que afirma que, en 2024, con seguridad, todos los mexicanos dueños de un auto con motor de combustión interna, lo cambiarán por uno eléctrico y los otros, los tiraran a la basura –al igual que a la Ford, a la Datsun, a la GMC o a la Fiat-.
    Es tanto como afirmar que para 2024 no debemos realizar elecciones porque para esas fechas México ya no existirá porque nos invadirán los marcianos o seremos una colonia invadida de imperio extraterrestre venusino.
    Por su parte, bicolor Meado, -que cuando hace caca, se clona- se enrumba en la línea de la OCDE y del FMI, como si los programas y las recomendaciones de esos organismos transnacional nos hubiesen sacado del atraso y de la pobreza extrema y del endeudamiento.
    Como si las recomendaciones idiotas de la OCDE y el FMI nos hubiesen servido para desvincular a las bandas de delincuencia organizada y del narcotráfico de la clase “gobernante”; como si esas “recomendaciones” nos hubiesen blindado para que los narcotraficantes no se asociaran íntimamente con los políticos del pri, del pan y del prd.
    Como si las recomendaciones estúpidas de la OCDE, y sus “foros”, o del FMI, nos hubiesen servido para que ya México dejase de comprar más de 660 mil barriles de gasolinas diariamente a empresas extranjeras, y para que fuésemos autosuficientes en alimentos y energéticos. O para que nuestras refinerías produzcan el combustible que requerimos. No han servido ni sirven para una mugre esas recomendaciones.
    Dice que no hay que aferrarse al pasado y a la vez que no se deben tirar a la basura sus “reformas estructurales” -que datan ya del pasado y por años han demostrado no servir para maldita la cosa-. ¿En qué quedamos don Meado? ¿Nos aferramos al pasado y sostenemos sus “reformas estructurales” del pasado inmediato, o no debemos aferrarnos al pasado? Porque si el asunto es no aferrarnos al pasado entonces no hay que ir a votar por el PRI ni por el PAN, los “partidos del pasado negro” del país –uno con más de 88 años y, el de la derecha, con 78 años-. 

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